27 de febrero de 2015

De historias robadas

Esta es prestada, pero la he encontrado guardada rebuscando entre textos antiguos. Y creo que ha pasado el tiempo suficiente para subirla.

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Ella estaba sentada frente a mí, sujetando entre sus manos una taza de té humeante que le empañaba los inmensos cristales de las gafas. Con su rostro infantil que siempre me hacía pensar que era una niña, aunque supiera que hacía mucho tiempo que ella había cambiado. Sólo las mangas subidas hasta la mitad de la palma le permitían asir la taza incandescente sin emplear el asa, que apuntaba hacia mí. El vapor hacía que las gafas se le deslizaran por su nariz a lo que inmeditamente le sucedía uno de sus tics favoritos: inclinaba la cabeza hacia delante, como para ocultar el rostro, y su índice derecho acariciaba la nariz desde la punta hasta recolocar el puente de las gafas en su sitio. Siempre me pareció que lo acompañana de un sonrisa furtiva, pero nunca pude comprobarlo. A continuación recogió un mechón rebelde de pelo rojizo que huía de su gorro gris de lana, y siguió hablándome:

Lo que me ha sorprendido es mirarme y encontrarme cicatrices, eso significa que has salido del cascarón y me gusta. El saber que a pesar de haber recibido golpes, he seguido aferrandome a mi decisión.

Me he dado cuenta que lo más importante es curarlas poco a poco, que precisamente en eso consiste vivir, en cicatrizar: s
i nunca has tenido una herida profunda es que no vives con la suficiente intensidad.
O vibración, llámale como quieras. No se por qué, pero en mi cerebro revolucionado, a ratos confuso, tras meses de convivir con la ansiedad, aprendí que hay que quererse a uno mismo para dar el primer paso hacia la felicidad.

Gracias a eso, a pesar de que suena egoísta y antes me habría sentido culpable, ahora lo veo todo mucho más claro. Increíblemente cerca, al alcance de mi mano.

Renunciar a compararte, aceptarte en cada momento presente, queriendote incondicionalmente y tratando de estar en calma.

Lograrás, a través de ese amor propio, que todo lo demás fluya: los besos de verdad, los abrazos de verdad, los buenos ratos...


...si no, estás perdido.
Y entonces volví a mirarla a los ojos, y observé como el último atisbo de inocencia pueril de sus ojos brillantes se desvanecía.

30 de enero de 2015

De políticos y políticas

Intentaré ser breve en la medida de lo posible, porque el tema da para mucho.

Debatía el otro día con unos compañeros exiliados en Alemania, sobre las dificultades de votar desde el extranjero. Dejando a un lado los debates sobre:

A) Si deberían votar en España o no personas que estan viviendo, trabajando, cobrando y cotizando en el extranjero (si no son ciudadanos de pleno derecho en Alemania, en algún lado tendrán que poder ejercer el cacho que les falte).

B) Las dificultades del proceso logístico del voto por correo en el extranjero, las trabas administrativas inherentes al proceso (y las no tan inherentes debido a intereses externos) y el eterno compromiso coste/derecho por cada ciudadano.

Me gustaría comentar que la conversación cambió de rumbo cuando alguien dijo que no iba a votar. Así de claro. No por las molestias, trámites, el tener que pedir vacaciones etc. Dijo que no iba a votar porque no creía en el sistema, ningún representante político le gustaba, etc.

No es la primera vez que oigo este discurso. Me pitan los oídos cada vez que oigo que alguien dice que el sistema está corrupto. De corrupción ya he hablado alguna vez, pero basta decir que considero que cada sociedad tiene los políticos que se merece. Aquello de que "los políticos son el espejo de la sociedad". Manido lugar común que no por ello es menos cierto.

Los políticos apestan. Pero me parece infantil a estas alturas mirarse en el espejo y no reconocerse. Quejarnos de los iconos que nos "impone" telecinco, Belén Esteban ganando 7.000€ diarios por estar en una casa. Y no admitir que esa señora se los gana cada vez que alguien habla de ella, hace un chiste, escribe un tweet o la cita en un blog. Es inmaduro no devolver la mirada a la persona que vemos en ese espejo, y admitir que nos damos, digo bien, nos DAMOS asco.

Y ese es el primer paso. Si te ves gordo, vete al gimnasio. Pero para dar ese primer paso hay que quitarse la venda de los ojos.

El sistema es corrupto! La democracia no funciona! Oiga usted, el sistema está corrompido por el usuario, que de fábrica funciona perfectamente.

Me ha entrado un virus en el ordenador!!! Seguro que no ha tenido nada que ver el que hayas instalado 359 programas dandole que "sí" a todo sin pararte a leer, sin investigar un poco, sin prestar atención.

Es que no hay ningun partido que represente mis ideas!! Te has parado un segundo a definir cuales son tus ideas? Las que si mañana mismo te dieran el poder de dirigirte a 40 millones de personas, las defenderías a capa y espada?

Es muy fácil quejarse de algo y no hacer nada para cambiar las cosas. Escribir un blog no solucionará el mundo, pero creo que intentar hacer que la gente reflexione durante un par de minutos merece la pena.

Nadie dijo que fuera bonito, ni fácil. La democracia es preciosa cuando se cuida cada día y se lucha por ella. Pero no esperes llegar a tu jardín después de 3 meses de vacaciones y encontrartelo verde y florido. Estará lleno de matojos y de malas hierbas. Ya lo decia Burke: All that is necessary for the triumph of evil is that good men do nothing.

Siempre he pensado que la gente que no vota lo hace para tener una red de seguridad a la que aferrarse. Si el que gobierna lo hace bien, ellos encantados. Si lo hace mal, siempre podrán decir "yo no le voté". El comprometerte con algo, aunque no estés al 100% de acuerdo es lo que cuesta. Decía la madre de un amigo: conseguir cosas en la vida es fácil. Saber lo que realmente quieres es lo difícil.

Por eso siempre he pensado que no votar es de cobardes.

9 de octubre de 2014

Et voilá

Hace tiempo que no escribía, pero me habéis calentado, me habéis calentado... y 38ºC de fiebre.

Vayamos por partes. El mundo es una mierda. Y punto. Dos flores silvestres en una montaña de estiércol no es el paraíso. No nos engañemos. Perravida, que suelo decir yo.

Dicho esto, evidentemente tenemos dos opciones: o saltar de un puente (o similar), o asumirlo. Cada cual lidia con lo suyo a su manera y con sus cadaunadas. En el mundo mueren y son torturadas miles de personas a diario, y nosotros somos unos putos privilegiados nos pongamos como nos pongamos. Y ante esa certeza no queda sino elevar el umbral de indigación, porque si no no podríamos ni tan siquiera a la calle con el más mínimo atisbo de dignidad.Así que asumimos ciertos axiomas que si bien son imprecisos, cuando menos, nos dejan seguir adelante.

Que nos gobierne un partido corrupto declarado es de traca, pero hemos llegado a un punto en el que aunque lo permitimos (telita), al menos nos indigna. Y nos saca de nuestras casillas con mayor o menor frecuencia. Esto último ligado por lo general al cociente intelectual, aunque todavía no haya estudios que lo confirmen.

Tenemos pues un gobierno que es el hazmerreír de Europa, al igual que lo somos los españoles. Independientemente de cuantos mundiales, roland garros o lo que sea que ganemos. Y aun así henchimos el pecho desbordando orgullo. Esa cosa que nunca sirvió para nada salvo algún que otro relato épico.

Y una vez más, oh sorpresa, la vuelve a cagar. Y la caga de una manera alarmante porque no sólo todos los que sabían algo del tema (no incluyo en este grupo a nuestra amada ministra) advertían que España carecía de instalaciones suficientes para hacerle frente al bichejo en cuestión, sino que recalcaban que faltaban recursos.

Y aquí está la clave, una vez más. Que al igual que en el Yak-42, el Metro de Valencia, Prestige, suma y sigue, no es sólo un error humano. Es la suma de un error humano y una deficiencia en el protocolo. Y una vez más, nadie alcanza a entender las razones detrás del asunto: incompentencia, psicopatía, o simplemente imbecilidad.

Le escribía un médico español en Sierra Leona a la ministra, contandole que allí la gente entrena y se prepara durante 2 semanas antes de atender a los pacientes. Y aquí los cursillos eran de 30 minutos.

Hubo un error humano? Se tocó la frente? Sinceramente, ni lo sé ni me importa. Lo único que tengo claro es que esa señora se jugó la vida por atender a un paciente, y que no tenía ni los medios adecuados, ni muchísimo menos la formación necesaria para actuar en condiciones.

Que todos nos escandalizamos cuando el consejero nos dice que la muy cenutria se tocó la cara, la muy insensata y perroflauta. Seguro que lo ha hecho para hundir al gobierno, y que ve al coletas en la sexta. Pero ninguno nos ponemos en la situación de acojono puro y duro que tiene que dar atender a un paciente de una enfermedad mortal, con un traje que no está preparado y con el que se suda porque no tiene ventilación autónoma (como, oh sorpresa de nuevo, debería tener un traje de nivel IV).

Luego leemos con asombro, que más del 90% de los trabajadores de salud infectados por ébola (que son muchísimos), se infectaron por no seguir los protocolos adecuados o por no llevar el traje adecuado. (link a la carta del médico)


Como reza el sabio refranero español: "Manolete, Manolete... si no sabes torear, pa' qué te metes..."

PD: del perro ya si eso hablamos otro día

30 de mayo de 2014

Canción de fuego

Su melena dorada ondea caprichosa al viento, como en una danza infantil al ritmo de una música que sólo oye ella. La melodía de fondo le es tan familiar como respirar, y aunque en otros tiempos habría bailado como una chiquilla, ahora su porte es regio. Su recuerdo ya no le trae felicidad, sólo nostalgia.

Una voz le hace salir de su ensueño, y Danaerys se gira para ver quién la llama. Últimamente se abstrae con demasiada frecuencia. Ella lo sabe, pero no puede hacer nada por evitarlo. Es demasiado difícil permanecer en la dura realidad.

A diario sueña con su castillo, que dejó atras en su tierra natal. Las altas torres que de niña le daban miedo, ahora no cesan de aparecer en su cabeza, como si pidieran su regreso de manera silenciosa. Ella sabe que debe volver para reclamar lo que es suyo, lo que por legítimo derecho le corresponde. Pero todavía no es el momento.

Mil veces ha deseado a lo largo de esta travesía por el Gran Desierto volver a su hogar, pero su deber se lo impide. Cada día se levanta en un paraje desolador cuya paleta de colores sólo alberga el negro de las cenizas, la tierra rojiza y la luz amarillenta del sol. No sabe cuando acabará su travesía, ni cuan lejos está del otro extremo de esta tierra yerma y seca, pero sólo puede caminar.

No está sola, pero ni un khalasar de un millon de dothrakis podrían remplazar el vacío que siente por la ausencia de su Kahl Drogo. Los primeros días aun lo sentía tan cerca, que podía notar sus carícias. Pero con el paso de los días su recuerdo se desvanece, y su calor se difumina como su rostro en la memoria.

- Khaleesi, estáis bien?

- Tranquilo Ser Jorah, no me pasa nada. 

Tras un gesto de preocupación, el enésimo, él se da media vuelta, y ella lo observa caminar de vuelta a su caballo. Se monta con la facilidad de un caballero, con la naturalidad de llevarlo en la sangre. Ella lo admira por su elegancia. A veces es demasiado paternalista, pero ella sabe que a veces es merecido pues se comporta como una cría. Quizás....

Sacude la cabeza como intentando ayudar a su mente a sacar esos pensamientos. En las últimas semanas le cuesta concentrarse. Nota el reveoloteo de sus dragones dentro de su cabeza, nota el aliento ardiente saliendo de sus bocas. El eterno dilema entre querer y poder, el deber y el honor heredados. El debate interno entre lo que le dijeron que tenía que ser, y lo que ella siente en sus entrañas. La lucha entre la razón y lo más profundo del corazón. 

A veces le gustaría no ser así, pero es su naturaleza. Ella es una Targaryen, y aunque a muchos no les guste, heredera legítima del trono. Aunque a veces no sea ortodoxa, ni tenga la clase que se le presupone, ella es fuego, y a veces arde descontrolada. Es por eso que sus enemigos le temen, y hacen bien.

Ya no es una niña. Ya no está asustada. Tiene claro su destino y los pasos que tiene que dar para llegar allí.

Con un suave gesto, todo el grupo se pone en marcha. Todavía queda mucho por andar...

3 de marzo de 2014

Transporte público




12 de febrero de 2014

De Series y Paralelos

Acabo de terminar de ver Breaking Bad. Brillante. Espectacular. Muchos la enalzarán como la mejor serie de la década, de la historia, bla, bla, bla.

No voy a entrar en esa polémica porque me parece absurda. Cada obra artística es fruto de la creatividad de sus autores y del contexto que le toca en suerte. Decir que una película antigua es mejor porque no había los medios de hoy en día, es absurdo.

Decir que 12 hombres sin piedad  (otro día hablaré de las traducciones, VO y demás) es una gran película porque se hizo con unos medios ridículos es como decir que Natalie Portman "no está mal". Es una obra maestra del cine porque cada palabra del guión destila ingenio, y nos cuenta una historia en una sala con 12 personajes que se desnudan durante el transcurso de la película.

La razón principal por la que Breaking Bad ha triunfado es porque ha sido coherente e íntegra a lo largo de las 5 temporadas. No ha tenido más aspiraciones que las que la propia historia pedía. Esa es la clave, respetar la trama. A diferencia de LOST, que fue una huída constante hacia delante, y que fue víctima de su propio éxito en un intento de hacer más caja, Vince Gilligan ha sabido mantener el tren dentro de las vías.

Podrían haber alargado 3 temporadas más? Por supuesto. La gente se habría tragado lo que le echasen. Habrían hecho más dinero? Seguro.  Pero la historia es la que es, y conforme avanza te va pidiendo giros argumentales hasta que llega un momento y no da más de sí. Esa ha sido la verdadera grandeza de la serie (aparte del genio de los actores, guionistas, etc.). Y cierran el círculo de manera alucinante.

La gente tiraría ahora mismo el iPhone 5S que compraron hace 2 meses si sacan el 6. Esa es la sociedad que queremos? Devorar temporadas una tras otra sin sentido, sin pararnos a pensar? Y cuando acaba una serie empezar otra? Enganchados a la droga del misterio y el enigma, del averquepasaenelsiguientequeestoestáinteresantisimoooo. No gracias. Me bajo de ese tren.

Yo sigo prefiriendo una historia cuidada y bien contada. Que se detenga en el prólogo para entender la naturaleza de los personajes al inicio, que me enganchen los acontecimientos de la trama que cambian a los personajes mismos, y que termine con un final digno de recordar en el momento adecuado. Por eso me ha decepcionado How I met your mother. Porque hasta los hijos de Ted están hastalapolla de la historia. Ellos ya conocen a su madre.

Breaking Bad es una historia mil veces contada. El descenso de Dante a los infiernos, la pesadilla de los últimos días Máximo Estrella. Tragicomedia clásica apoyada en un escudero que hace el contrapunto del personaje principal.

Es antigua como el hombre, pero nunca pasa de moda. Porque nunca dejamos de ser hombres. Han pasado miles de años, pero seguirmos teniendo los mismos miedos y aspiraciones, los mismos bajos instintos: ambición, poder, codicia, venganza. 

Si otros quieren darle a las metanfetaminas en forma de series a granel, drogarse con consumismo barato y mil otras historias para olvidarse de la realidad, para lelos, allá ellos. Yo prefiero historias que al escuchar me hagan recapacitar sobre mi vida y lo que estoy haciendo con ella.

Un consejo, después de acabar una serie leeros un libro. Siemplemente por variar. Descubriréis que se puede contar tan bien o mejor una historia con tan sólo palabras.

Gracias Walter por contarme tu historia. Thank you, bitch.


29 de noviembre de 2013

Después de la tormenta...

" El sudor resbaló por su frente, hasta deslizarse por la nariz. Al llegarle la primera gota a los labios, notó el sabor salado y ácido. Sabía a esfuerzo. Abrió la mano que sujetaba la espada, y un sonido metálico lo envolvió cuando el puño chocó contra el suelo. Se quitó la humedad con el dorso de la manga, y miró a su alrededor: las señales de la batalla reciente decoraban el paisaje como si de un lienzo se tratase.

El suelo estaba sembrado con los cadáveres de sus enemigos, a los que había vencido momentos antes. La Inseguridad lucía una herida mortal allí donde Orgullo, su espada, había hendido en la carne de la bestia. A pocos pasos el cuerpo inerte de la Timidez destacaba en su palidez con los ropajes rojizos de la Vergüenza.

Había sido una batalla larga, pero donde otros habían desistido mucho antes, él había conseguido llegar hasta el líder de las hordas enemigas. El mismo Miedo yacía a sus pies, inmóvil, tal y como había estado nuestro guerrero antes de liberarse de su hechizo. Lo contempló como si de un viejo amigo se tratase. Al fin yal cabo habían convivido juntos mucho tiempo. Demasiado tiempo. Se arrodilló y le cerró los ojos con delicadeza.

Se maldijo a sí mismo al contemplar el dantesco espectáculo. Él no quería haber llevado este juego de tronos por este camino. Él sólo quería haber seguido diseñando sus tierras, sin molestar a nadie. Creando un futuro próspero para él y los suyos. Pero los demás lo habían obligado a sumergirse en esta maldita guerra. La codicia de los señores regentes, las envidias malsanas de sus súbditos. Lacayos que reían y repetían como loros lo que sus señores decían. La pasividad de los hombres buenos.

Siguió caminando entre las columnas de humo negro que surgían de las maquinas de asedio, serpenteando en dirección al castillo. Por su cabeza cruzó la sombra de la duda al pasar bajo el arco de entrada. Él no había sabido protegerlos de la vorágine en la que se había convertido el mundo. Dirigió sus pasos a la torre del Homenaje, en el centro de la fortificacion. Era su deber y había fallado al haberlos involucrado. Comenzó a subir escalones.¿Había hecho lo correcto presentando batalla? ¿Debería haber hincado la rodilla en tierra como habían hecho los otros? Al llegar a la última planta, giró la cabeza y echó un último vistazo al paraje desolador a través de la ventana: ¿Qué otra opción le habían dejado?

Y de pronto oyó sonidos detrás de una puerta cerrada con llave. Estaba exhausto, agotado después de tanto tiempo luchando solo en una tierra inhóspita. Pero reuniendo sus últimas fuerzas, golpeó con fiereza la cerradura y ésta saltó por los aires. La puerta fue abriéndose lentamente a causa del impacto y la luz del sol empezó a filtrarse en la estancia sombría, iluminando los rostros de su Reina y sus dos príncipes. Y en su cara por fin, después de tanto tiempo, empezó a asomar una sonrisa..."

- A cenar!!! Ya seguirás jugando luego a la consola.

Salió de su ensimismamiento y el olor de la cena le inundó las fosas nasales con aromas exquisitos. Sonrío y dejó el mando encima de la mesa. Le gustaba el mando nuevo. Le gustaba su casa nueva. Qué coño: le gustaba su nueva vida.

28 de octubre de 2013

Berlin.

Berlín es caos. Es una sucesión de sensaciones que se van agolpando en tus sentidos hasta desbordarte. Te noquea, te deja confundido. No es una ciudad como otra cualquiera. He conocido muchas, y ésta es diferente. Se dedica a bombardearte, a saturarte de mil y una maneras diferentes.

Berlín es arquitectura. Es lo nuevo unido a lo antiguo. Pero combinando las nuevas tendencias sin tapar lo que ya existía. Sin dejar de ser lo que ya era. Es la esencia de un pueblo milenario, devastado y puesto en pie una y otra vez. Invadido y ocupado, acuchillado en su corazón mismo por absurdas razones políticas, separando familias y vidas. Es la historia de la elección de cada uno: el perdón o el odio; el pasado o el futuro.

Pero poco a poco el pasado va quedando atrás, y con ella el Berlín comunista. El análisis práctico de que ya no se puede cambiar lo que pudo ser, pero no fue. La filosofía del move on. Precisamente por ese pasado de haber jugado a dos bandas, a oriente y occidente, es ambigua hasta límites insospechados. O puede que solo aparente serlo. Berlín disfruta confundiendo a quien la conoce por primera vez.

Tiene dos caras, el día y la noche, y quizás porque me siento identificado en parte me da miedo. Quizás la palabra no sea miedo, sea respeto. Caminar por Berlín al atardecer es presenciar la lucha de lo oscuro, lo oculto por salir a la superficie. Una caja de cerillas esperando a prender con la más mínima chispa. Con el paso de las horas, se va difuminando su cara pulcra y la auténtica sale a relucir. La de los graffitis, la de los tugurios, los baretos de mala muerte y los bares de música punk, rebelandose contra un sistema que hace años que dejó de existir. O quizás la auténtica sea la diurna, y el Berlín nocturno sea lo obsceno y reprimido que tiene que guardarse para sí para lucir limpia y pura por el día.

Pero sobre todo, es la abertura de mente de su gente. Quizás llevado al límite, quizás en exceso, pero es su forma de ser. Eres libre de hacer lo que quieras, de vestir, de comer y beber lo que quieras. De vivir a tu manera. Pero no con esa falsa libertad de otras ciudades que puedes hacerlo, pero luego la gente te mirará raro. A Berlín le da igual de veras. 

Y quizás por eso, y tan sólo por eso, Berlín no es para mi. Porque quizás siga atado a las normas sociales más básicas, porque creo que es lo que nos hace un poco más civilizados. Aunque seguramente este equivocado, una vez más. Al menos tengo el consuelo, de saber que a Berlín no le importa.


5 de septiembre de 2013

Los dos Wohnheims

Dos meses. Ocho semanas que pasaron volando. El tiempo siguió  corriendo cuando yo ya no estaba acechando. La ausencia de rutina lo hizo todo confuso. Qué rutina; ni está ni se le espera. Nadie la quiere en este mundo de nuevas sensaciones, de nuevos sentimientos. De sentir en una tierra extraña el cariño, el amor sincero.

Me siento ridículo hablándole a una pantalla que nunca me devolverá respuesta. Quizás no escribo para nadie, quizá sólo me expresé para sacar lo que llevo dentro. Lo que no cuento a nadie porque no espero que entiendan, ni trato de que comprenda nadie. Qué es la vida? un frenesí incontrolable, una carretera cuesta abajo sin frenos, o cuesta arriba. Eso quién lo controla? yo sólo sé que estoy aquí, ahora, buscando el mejor camino que me llevé cerca de mi meta. Cerca de mi destino.

Tratando de volveros difusos os concreto. Os valoro, os admiro, os cojo cariño. Os respeto. Me demostrais cada día el sentido de levantarse dejando de buscar razones vacías, algo dónde agarrarse. No os reís ni os mofais de mis caras, de mis gestos. Sólo me aceptais como soy. Nunca os pediré que cambieis porque me gustáis tal y como sois: eso es lo importante. El resto es banal, fútil, trivial, inútil. Es tratar de encajar piezas en un puzzle que no existe. Sois como sois y así me gustais; por qué cambiaros?

Jamás pensé que me encontraría en casa estando tan lejos de ella, pero así es. Y es gracias a vosotros. No sé cómo describirlo pero es algo que siento dentro y me gusta. Habéis convertido un lugar extraño en un hogar.  Cocinandos, riéndome con vosotros, invitándome a cervezas,Las Mil y Una conversaciones en la terraza ... para mí fueron lo más importante. Y el objetivo de aprender un idioma quedó eclipsado por la necesidad de conoceros.

No me arrepiento de nada. Gracias. Ich bereue nichts. Vielen Dank.

Nos vemos en el camino. 

12 de agosto de 2013

Ordenando cuarto y mente

Justo antes de venir a Alemania hice una limpieza de cuarto interesante. Aparecieron auténticos tesoros y reliquias de mis vidas pasadas. Es lo que tiene vivir más de 15 años en el mismo cuarto.

De hecho, ni siquiera recuerdo cómo era el cuarto de mi primera casa. Guardo, para bien o para mal, pocos recuerdos de mi infancia. Pero cada centímetro de mi cuarto me pertenece tanto como cada pizca de piel, y muestra más de mí que lo que se pueda leer en mis ojos.

Cada libro es un momento, cada adorno un recuerdo, cada prenda de ropa una historia mil veces contada. Cada caja un baúl de los recuerdos de aquellas cosas que nunca he querido ni intentado olvidar. Palabras que me duelen por más que las lea mil y una veces. Fotografías que me hacen sonreír como un idiota. Éxitos y fracasos de mi vida hasta hoy. 

Ese es mi cuarto, porque ese soy yo. Una sucesión inconexa de eventos e ideas, de experiencias y sentimientos. Y tanto como yo he ido cambiando, lo ha hecho mi cuarto conmigo. Algunas cosas han seguido invariables porque son los pocos símbolos que me hacen recordar cuando vivía con mi hermano. El resto han ido dando paso a otras nuevas, y se han ido extendiendo por la habitación hasta que prácticamente era mía por completo.

Pero entonces, al decidir dejar el nido, sentí la necesidad imperiosa de eliminar todo lo superfluo; vacíe el cuarto al igual que vacíe mi mente. Y he aprendido a vivir con lo que considero verdaderamente necesario y nada más. Sólo así soy capaz de valorar las cosas en su justa medida. Supongo que esta es mi nueva vida: saber lo que quiero y tenerlo al alcance, en lugar de no encontrarlo entre un universo de banalidades.

Creo que por fin estoy preparado para hacer limpieza de corazón...