20 de septiembre de 2019

Érase una vez el amor (III)

Bueno, ha costado pero vamos hoy con la tercera entrega de la trilogía. Poneos cómodos porque este va a ser largo.

El cerebro fue fácil y con la química me costó recopilar experiencias pero, amigo mío, el corazón es otra cosa. El corazón transciende y ponerle palabras a un sentimiento tan etéreo es complicado. Porque además es dual: el corazón incluye amor y querer, que son conceptos que entremezclamos. Siempre hablamos de amor de padre, pero un padre dice "te quiero", no "te amo". Y al revés, a la pareja en vez de "te amo", decimos habitualmente "te quiero", al menos en castellano.

Por qué es tan difícil diferenciarlos? Son lo mismo? Son opuestos? Son complementarios? La verdad es que no lo sé, pero dejemos de lado el considerar el amor como ente propio y centrémonos en el concepto global de querer. Qué canción podría servirnos de intro?

Una de las principales razones para haber tardado tanto es porque no encontraba con la canción adecuada, así que antes de ir con la definitiva vamos con las candidatas que fui descartando porque me parece importante contar cómo ha ido mutando el núcleo del post. Primero intenté aproximarme a través del punto de vista padres-hijos. Y ahí hay una canción que siempre ha sido un referente para mi:


La escuché en bucle un buen rato, y me di cuenta de que la melodía y la letra, además de tristeza, transmiten una idea: pérdida. Pero no sólo la pérdida del ser querido, si no la pérdida de oportunidades, de un futuro. En este caso acompañado del remordimiento de no haber aprovechado el tiempo que el destino les concedió, lo cual potencia aún más la emoción. Y es curioso porque esta interpretación nos acerca mucho al concepto de amor del 90% de las canciones de desamor: se acabó, me arrepiento y tengo que vivir con ello. Así que sí, hemos cogido el concepto de pérdida, pero hay que seguir buscando.

Entonces una persona me pasó el siguiente tema (sí, lo sé, BSB, pero al César lo que es del César):



Vale, hogar. La idea de que en casa como en ningún sitio. Nos vamos acercando. El hogar lo conforman las cosas que queremos, sí, me encaja. Pero... hay algo que todavía no. Si le sumamos la idea de pérdida... tiene sentido. Hogar es lo que se forma a través de la entrega, de dedicarle tiempo a las personas. También a las cosas, por eso nos sentimos tan a gusto en nuestras casas. De nuevo aparece una expresión con amor: "hacer lo que amas", generalmente referido al trabajo o a los hobbies.

Ya casi lo tenemos.... pero todavía no. Y entonces, en los créditos finales de una españolada que veo en Netflix, suena una canción de fondo así marchosa que he oído mil veces pero que nunca me había parado a escuchar: "safe and sound". La canción es romántica, de "estaré contigo hasta el día en que me muera" y no encaja, pero el concepto... (lo importante es el concepto que diría Manquiña)... no había otra canción con ese título? Y sí, por fin damos con la tecla. Pongo una versión que me gusta más que la de Taylor Swift, pero dentro intro:



Safe and sound: sano y salvo. Esa sensación de que aunque el mundo se vaya a la mierda alrededor, esta burbuja tiene sentido. Ese olor, ese calor, esa risa, ese tacto que nos hacen cerrar los ojos tranquilos, al menos por un ratito. Y la gente que consigue eso es la gente a la que queremos. Con la que bajamos las defensas, con las que nos sentimos seguros. Vale, a veces no todo es maravilloso y hay peleas, pero siempre merece la pena.

Por lo general, siempre damos, más o menos, pero todo el mundo da. La particularidad de la gente a la que quieres es que además de tu tiempo, o de cosas materiales, les das parte de tu corazón. Trocitos más grandes o más pequeños, pero entregas una parte de ti mismo. Evidentemente la otra persona también te da una parte del suyo, y todo es bonito y maravilloso. Hasta que a veces no. A veces, por alguna razón, las maneras de amar son incompatibles y YO no TE quiero como TÚ quieres/necesitas que YO TE quiera ni TÚ ME quieres como YO quiero/necesito que TÚ ME quieras. Podríamos entrar en este tema a fondo, pero creo que se entiende y el resto se lo dejo a cada cual, o a los psicólogos de cada cual. Sólo añadiré que en estos tristes casos entramos en el amor obsesivo que comentabamos en la entrega que comenzaba la trilogía. Corazón y pasión convergen pero la falta de afinidad racional... loquetusieeeeenteeeeeessellamaobsesioooooooon.

Y es una putada cuando una persona a la que le has dado parte de tu corazón desaparece de tu vida, bien porque se aleje, o bien porque desaparezca para siempre. Porque duele, joder si duele. Cuando entregas esa parte de ti es una felicidad enorme, pero cuando luego te la quitan o se la llevan duele como si te la arrancasen. Por eso no hay mayor dolor que perder a un hijo, porque no hay quien entregue más corazón que unos padres. Fusilando una frase que leí hace poco "somos de quien nos hace mejores sin cambiarnos". Y creo que esa es la clave que diferencia el querer puro del amor obsesivo. Cuando quieres lo mejor para la otra persona, sin importar si ese futuro te incluye... entonces es mierdadelabuena.

Afortunadamente el corazón es un órgano que se regenera, aunque muuuuy lentamente. Concretamente yo calculo que x0.5 de lo entregado. Por eso en las relaciones amorosas se suele decir que tiene que pasar la mitad del tiempo que has estado con alguien para volver a estar preparado para otra relación. Esto es a ojo de buen cubero, depende de cada uno y de cuanto se haya entregado al otro, por lo que no tiene por qué cumplirse a rajatabla.

Así que ya sabéis, experimentad, probad con pasiones físicas, con conexiones mentales, con amores de verano y rupturas de otoño, con polvos en baños de bares y con conversaciones mirandose a los ojos. Aprovechad de paso para aprender a quereros a vosotros mismos si no lo hacíais ya. Y entonces... entonces simplemente quedaos con quien os haga sentir en casa, sanos y salvos.






16 de julio de 2019

A veces nos desnortamos


Los elementos de navegación hay que calibrarlos periódicamente, pero muchas veces no tenemos tiempo para pasar la ITV y así nos va. Como dije en su día, el curro me está cambiando en muchas cosas. Algunas para bien, pero hay otras que están acabando con lo poco de ingenuo que todavía me quedaba. No es que me ponga la venda antes de la herida, es que disparo primero y pregunto después. Llevo tanto tiempo siendo un cordero con piel de lobo que ya se me estaba empezando a olvidar lo que había debajo. Sin embargo el destino todavía se empeña en mandarme señales y, aunque últimamente andaba con tapones en el alma, hoy desayunando junto a unos sordomudos se me ha ocurrido quitarmelos y muchas de las cosas que han pasado estos días han empezado a encajar y cobrar sentido.

Siempre lo he dicho y lo seguiré diciendo: el mundo es una putada, pero es el que hay. Afortunadamente siguen quedando personas a las que aferrarse. Hay que elegir con cuidado, como en las zamburguesas de humor amarillo, pero si escoges sabiamente el mundo es todavía un lugar habitable gracias a ellas. No os rodeeis de gente que no os ayude en seguir creciendo como personas, no merece la pena. 

Y aunque no le nombro porque no le gusta, estos días entre plata y plomo he vuelto a tener ese sentimiento que hace mucho que no tenía: estar en la trinchera con las balas silbando alrededor, el barro hasta la nariz, agotado despues de tantos días en la brecha y aún así mirarle al otro y soltar una chorrada que nos haga reír a los dos. Porque todavía quedan refugios para escondernos cuando sopla la tempestad de mierda. Dicen que uno conoce hasta dónde es capaz de llegar y cómo es realmente cuando fuerza los límites, cuando te exprimen [inserte aquí su frase motivacional con el hashtag #saldetuzonadeconfort]. Yo he llegado al agotamiento físico y mental varias veces, y en esos momentos no me apetece llorar, o gritar, o abrazarme, o romper algo. Cada uno da salida a sus emociones por donde quiere, pero a mí en esos momentos me apetece reír. Y creo que el mundo es menos malo cuando eso pasa. 

Así que a todos los que me habéis hecho un poquito menos duro el corazón estos días, gracias.

1 de julio de 2019

Érase una vez el amor (II)

Parece que el anterior post ha tenido buena acogida y me alegro. Vaya por delante que quería hacer primero el corazón, pero ha aparecido antes la canción del cerebro y no sé ni cuantas veces la he escuchado ya (está de fondo en bucle). Dentro intro:



Hay gente con la que conectas a nivel mental. Así de simple. Gente con la que intercambias cuatro palabras y sabes que te vas a llevar bien. O al revés, gente que abre la boca y ves que dondenohaymatahakunamatata. Lo bonito es que no es una conexión física. La puedes tener o no tener por teléfono, por texto, en persona... simplemente hay algo en tu subconsciente que nota que hay afinidad (o no). En la carrera nos enseñaban la interfencia entre dos ondas: a veces constructiva (se suman las amplitudes potenciando la onda), a veces destructiva (se restan anulando la onda), la mayoría de las veces ni lo uno ni lo otro (distintas frecuencias que a veces suman y a veces restan).

Leía el otro día una frase que decía: "el carácter es el resultado del roce del alma con el mundo exterior". Y creo que es muy cierta y explica por qué personas con las mismas circunstacias son tan distintas, o gente con circunstancias distintas son tan parecidas. Hay caracteres que encajan y caracteres que rozan y chirrían como las uñas en la pizarra. Para los que tienen un amigo imaginario: "Dios los cría y ellos se juntan".

He de admitir que suelo caer mal de primeras porque soy un pésimo "small-talker" que dicen los ingleses. Si para el corazón voy con armadura, castillo con foso de caimanes y escudo electroplásmico, para el carácter voy a pecho (¿cabeza?) descubierto. Supongo que son muchos años de ser imbécil y de dejar de intentar agradar a los desconocidos. Evidentemente no todo el mundo vale para llevar a cabo esta filosfía y hay que saber convivir con la etiqueta de apestado social. Afortunadamente a algunos nos queda como un guante.

A nivel práctico, a los pocos segundos de conocer a alguien suelo soltar alguna gilipollez (antes eran siempre del ámbito sexual, pero he madurado y expandido mi radio de acción) y la reacción habitual del interlocutor es una cara de: "perotúerestontoocómo?". Soy plenamente consciente de que no es la mejor manera de presentarse, pero confieso que es superior a mi. Sin embargo a veces, sólo a veces, ves cómo una sonrisilla asoma en los labios de la persona que tienes enfrente y cómo le brillan los ojos intentando no reirse en una situación en la que no debería. Y entonces sabes que ahí hay comunicación, os incluís mutuamente en ACL y el puerto se pone up.

Por sí sola es una conexión que merece la pena y que suele ser duradera, porque en sí misma es pura. De la misma manera que cuatro ojos ven más que dos, dos caracteres afines surfean la vida mejor juntos que separados. Quien dice dos, dice tres o treinta porque lo bonito de este aspecto es que si un carácter es afín a otros dos, lo más probable es que los otros dos también sean afines entre sí. Me pasó una vez, hace poco más de 4 años, cuando me dijeron:

- Viene también uno que te va a caer bien
- Y eso?
- Por que es igual de tonto que tú

Desde entonces tengo un hermano del que me separaron al nacer, y eso que le llevo 8 años. Y es que cuando a una conexión mental le unes corazón, se forman amistades muy potentes y duraderas. Aunque el cabron de él no rime ni patrás, nadie es perfecto.

Y si se le suma química? Ahhhmijo, entonces da como resultado un cóctel potentísimo. A diferencia de la química sola, que da como resultado polvo pasional o paja (entiéndase paja como acto de amor individual, independientemente del sexo. Machirulismo Kampora!), cerebro más química dan como resultado una tensión sexual brutal. De esas que el onanísmo no es capaz de apaciguar, porque como decían en Martín Hache, hayquefollarselasmentes. No es el sexo físico por sí sólo, es la suma. Y al igual que el sexo con corazón es mejor que el sexo por sí solo (nos explayaremos en el 3er episodio), el sexo con cerebro es.... místico.

Por lo general cuando conoces a una persona con la que acabas saliendo, primero va lo químico y luego se le suma el cerebro, alguna veces al revés. Sin embargo y por primera vez en mi vida, este fin de semana conocí a alguien que me despertó las dos a la vez. Supongo que es lo que se conoce como amor a primera vista. Fueron 5 minutos, pero vaya 5 minutos. Conversación ácida, miraditas y una lucha de poder que parecíamos Goku y Vegeta. Admito que puede que ella no estuviese tan por la labor como yo, pero como decían en los desayunos de TVE: "evidentemente, ahí hay tema".

Vale, sí, luego resultó que tenía novio. Tetralogia de Fallot al canto y piel azul de tristeza (I am blue nananinananá), pero dentro de todo lo malo, significó una cosa buena:

I am back in the game, bitches.







25 de junio de 2019

Érase una vez el amor (I)

La conexión con otra persona se puede explicar o intentar definir de muchas maneras, pero al menos en mi caso lo englobo en 3 aspectos principales:

- El cerebro: la sintonía racional/intelectual que se desprende de una conversación. Aquí incluyo el humor porque me parece muy importante y que es una parte muy característica del ser.

- El corazón: difícil de describir pero básicamente la capacidad o sobre todo la manera de querer. Aquí se engloban el querer a la familia, a los amigos o a la pareja. El amor puro y casto vamos.

- La química: La atracción instintiva, animal. El tedabacomoacajónquenocierra, el no puedo dejar de imaginarte y no jugando al parchís precisamente.

Es como si cada ser humano fuese una pieza de un puzzle: hay piezas que no encajan, piezas que encajan y piezas que parece que encajan... pero no. Y ojo, que por supuesto no somos inmutables y cambiamos con el tiempo, lo que lo hace todavía más complejo e interesante.

Pero por hacer un conjunto de estereotipos y obligarme a escribir un poco, voy a tratar de encontrar una canción para los arquetipos más comunes y redactar un pequeño texto parcial(o total)mente autobiográfico. Dentro intro:


Sábado noche, 2 AM. La noche va bien y estás con el piloto automático, aunque vas con dos copas encima y una sonrisilla asoma en tu rostro. Estas hablando con tus amigos cuando algo en tu interior da un respingo y te pones tenso. Unos ojos, unos labios, un cuello, un escote, cada cual con sus gustos. Pero sin ninguna razón aparente más allá de lo que ves te sientes increiblemente atraído por esa persona. Y los grupos etilos hacen que tu vergüencita se quede en un rincón mientras te acercas.  Sí, es mono, o guapa, pero hay algo más. 

Tras un saludo corporal (sobran las palabras), tu piel se roza con la suya y una imagen viene a tu cabeza: no, no son un par de mecedoras en un porche con dos ancianos dándose la mano. Es más bien una escena random de 50 sombras de Grey. Es tu pulso palpitando por debajo de la cintura, es el instinto animal rugiendo por encima de tu cerebro.Y entonces al mirarle a los ojos ves ese deseo reflejado y te besas, corrijo, te devoras mientras la noche, tu cuerpo y el suyo funden a negro. 

Lo químico es lo kinestésico, las feromonas a paladas, la llamada de la jungla. Si a lo químico no se le suma nada más, tenemos un onenightstand, un polvo de una noche o un aquitepilloaquítemato según el sistema de referencia empleado.

Si se le suma el cerebro, tendremos un follamigo. Pero ojo porque el follamigo es una sustancia sumamente volátil. Su enlace covalente puede variar encontrando otro átomo con mayor afinidad valenciana o aún peor: tender a un enlace iónico en lo que se conoce como proceso de aminovio o no-novia. Camila lo resume en: "dices que sólo somos amigos, pero los amigos no saben a que sabe la piel del otro"

Si se le suma el corazón, tendremos una relación romántica. Pero ojo que la falta de conexión racional suele derivar en amores obsesivos.


He de admitir que para mi éste es el más desconocido de los 3 aspectos. Ya he dicho mil veces que soy demasiado racional, pero siempre he pensado que mi cuerpo es más sabio que yo. Por eso cuando me preguntan por mi sexualidad, no queda sino recordar que no hay que ponerle puertas a la pasión. Citando a los grandes filósofos empirístas:

"Si me la pone tiesa, me lo follo"


21 de abril de 2019

Blanco sobre azul

Supongo que habría momentos previos pero el recuerdo que tengo asociado a empezar a escribir es una ciudad de costa, no sabría decir cual, con el sonido del mar rompiendo de fondo.  Era de noche, cómo no, y supongo que cogí algún papel que estuviera a mano y empecé a escribir lo que me vino a la cabeza. Sí, seguramente sería alguna chica, y es que siempre he sabido que escribo para sacar cosas que tengo dentro que no sé sacar de otra manera. Seguramente el papel acabó lleno de tachones y borrones, como mi mente por aquella adolescente época.

Lo cierto es que he de admitir que sigo igual. No con la mente emborronada (todo tiene su momento), sino sin tener una libretita en condiciones para escribir, como sí tiene mi hermano irreflexivo de otra madre. También me sigue inspirando el mar. Algo tendrá esa inmensidad insondable, esa sonora calma, ese baile caprichoso y ordenado a la vez. Quizás la analogía con la vida que lleva implícita, quizás que sigue siendo de las pocas cosas que la humanidad no ha sido capaz de sobrepoblar (todavía) o en las que, al menos visualmente, el impacto de nuestra especie de monos evolucionados es menos patente.

Lo curioso es que nunca me lo había planteado, pero probablemente mi inspiración marítima tenga mucho que ver con un rasgo de mi escritura y es que trato que sea rítmica. Bueno, no es que sea una intención, sino que cuando escribo se activa un metrónomo en mi cabeza y las letras fluyen bailando a ese son. Ojo, que muchas veces los textos resultantes son basura, pero basura rítmica quécarallo.

Y era inevitable que por aquellos tiempos y con el runrun marino machacón, no surgiera un idilio hormonado con el rap. Aunque el tiempo ha apagado la llama, siguen estando las brasas que de vez en cuando alimenta algún viento huracanado con olor a perfume de mujer, y vuelvo a comulgar con el beat. Porque a otros les conmueve una voz angelical en una octava imposible, un clavicordio en re menor o la saeta a un cristo. Pero a mi, un alma atormentada escupiendo por la boca lo que no sabe expresar mejor de otra manera, me toca la fibra.

Porque como decía Nach, la música es el idioma de los dioses. Pero ya que tuvieron a bien ponernos por aquí, qué menos que hacerles los coros cuando hablan.

5 de febrero de 2019

Broken strings

"Cuando acabas de romper algunos caminos con alguien, deben evitarse ciertos lugares, incluso ciertas horas del día. La ciudad se convierte en un campo de batalla desierto, lleno de minas emocionales. Tienes que tener mucho cuidado donde pones los pies, si no quieres deshacerte."

Carry Bradshaw

Hoy te he visto. Hacía semanas que no sabía de ti porque, aunque no intentaba evitarte, no solemos frecuentar los mismos sitios. Pero al aparcar he visto tu coche, y me he temido lo peor. Yo sabía que ibas a estar ahí, pero yo no debía estar. El destino quiso que ayer no se pudiera jugar por la dichosa nevada, y se tenía que jugar hoy. Precisamente hoy. Ahí. A esa hora.

La verdad es que tú no tienes la culpa, pero verte me escuece el alma. Por lo que fue, pero sobre todo por lo que pudo haber sido. Porque me pusiste un futuro en las manos, como una bola de cristal de los días venideros, y yo me ilusioné viendo el contenido, lleno de brillibrilli. Pero la bola se resquebrajó y todo se desvaneció de pronto, deslizándose como arena entre los dedos. Y yo aún estoy mirandome las manos como un idiota.

Cuesta mucho seguir adelante cuando la vida te venda los ojos, hace que des 10 vueltas a un palo y luego te dice: tirapadelante. Ningún viento es favorable para quien no tiene rumbo. El problema es que tampoco puedo volver a Ítaca. La engulló el mar en un intento de salvarnos antes de que nos ahogasemos los dos. Ahora sólo queda esperar con la mar en calma, sin tapones en los oídos porque ni siquiera quedan sirenas; solo queda el vacío, la nada.

Paradójicamente la última vez que pasé por esto todo fue más fácil. El peso del mundo me aplastaba entre cuatro paredes, tenía los ojos rojos y un nudo en la garganta. Pero había una razón para ello. Encontré otro cometa en el cielo y juntos ardimos atravesando la atmósfera, iluminándolo todo en un camino hacia la desintegración mutua. Fue doloroso pero bonito de veras, dos adolescentes que no fueron capaces de controlar su fuego interior.

Esta vez, en cambio, todo es menos llamativo, menos dramático, más silencioso. Pero las brasas de una frustración que aún no supero me siguen consumiendo lentamente por dentro. Y duele. Joder que si duele.


2 de noviembre de 2018

Cuando me faltes

Te irás. Te irás en silencio, a escondidas.
Huirás como un delincuente escapa
de la escena de un crimen suicida

Te llevarás contigo a la mujer de bandera,
la que me miraba por dentro del alma,
y hacía perfecta una tarde cualquiera

Te irás. Te irás corriendo, te irás deprisa.
Contigo se irá la niña, con su voz cariñosa,
esos ojos brillantes y una mágica sonrisa

Se irá también, gracias al cielo, la loca,
que volviéndome loco, sin poder predecirla,
me hacía sentir vivo con cada beso en la boca
 
Te irás. Te irás sin razones ni explicaciones.
Sin hacerle entender a mi cerebro racional,
todo lo irracional que tienen las emociones

Dejarás atrás dos años de sueños e ilusiones,
de una fantasía que pudo ser toda una vida,
pero acabó dejando a medias dos corazones

14 de septiembre de 2018

De mudanza

Veo cómo sacas tus últimas prendas de ropa del armario, mientras las metes en la enésima caja de cartón. Observo absorto, incapaz de hacer nada ante la dolorosa metáfora de lo que estás haciendo dentro de mí, dejándome tan vacío por dentro como ese armario que nunca fue suficiente para ti. Jamás pensé que tendría algo en común con un armario de dormitorio.

- Creo que ya está todo - dices mientras sueltas un suspiro de trabajo bien hecho

+ Vale - Es todo lo que alcanzo a decir

Miro cómo tus curvas describen una recta perfecta mientras atravisesas el pasillo, por última vez. Me encantaría que el pasillo fuese eterno y no acabase nunca.

- Quieres quedarte el ... - dices señalando algún objeto y diciendo un nombre que no llegará a mi consciente

Quiero que te quedes TÚ!, grito en mi mente tan fuerte que me duele la cabeza por no poder decirlo en alto

+ No, tranquila, llévatelo - como te llevas todo lo demás que hacia merecer la pena vivir en esta casa - ya compraré otro. Como si todo en la vida se pudiese reemplazar. Como si fuese a encontrar a otra chica como tú en una estantería de supermercado.

- Pues creo que ya está todo - dices mientras rehúyes mi mirada, con un deje de nerviosismo en tu voz y con ganas de que esto acabe cuanto antes

+ Quieres que te ayude a meterlo en el coche? - consigo decir mientras se me hace un nudo en la garganta y una presión que no sé de donde sale me oprime por dentro haciendo difícil hasta respirar

- No, tranquilo, puedo yo sola - Lo sé, no me necesitas y puedes vivir sin mí. Ya había captado el mensaje

Nos quedamos mirando a los ojos, ahora sí, mientras una caja de cartón, 20 centímetros y un abismo insalvable se interpone entre tú y yo. Como si con tu mente bloqueases mis brazos y mis intenciones de abrazarte, pero por si acaso montas una barricada.

- Bueno... adiós - y 180 grados tuyos son suficientes para que mi corazón dé un triple tirabuzón invertido

+ Adiós - conseguiré decir un minuto más tarde, cuando el hechizo de verte marcharte se rompa por fin y consiga articular una palabra. Aunque ya estés a 200 metros, aunque ya tenga que imaginarte en lugar de verte. Y apoyado en la puerta con la mirada de los mil metros, un autómata ocupará el lugar de mi cerebro, porque ya no tendré fuerzas para seguir adelante. Contemplaré cómo el robot cerrará la puerta e irá a una habitación imaginaria para coger la coraza.

Y de nuevo se la pondrá, y la volverá a apretar. Tan pesada como siempre, pero un poco más prieta esta vez, tan tensa que note cómo el corazón casi no puede latir, para que duela un poco menos, si es que eso es posible. Y me sentiré extrañamente en casa, con una vocecilla diciéndome al oído: "te lo dije, no te la tenías que haber quitado".

Y yo solo podré esbozar mi vieja sonrisa de lobo de mar y, mientras el agua salada vuelve a azotar mi rostro, solo podré responder: "y cómo no me la iba a quitar".

10 de febrero de 2018

Esta puede ser la última entrada del blog

A veces, el ser humano es capaz de experimentar una sensación de paz, de quietud, de tranquilidad extrema justo al darse cuenta de que va a dejar de existir. No me refiero al instante en el que te apuntan con una pistola, ahí experimentas canguelo, adrenalina y poco más. Me refiero al hecho de que el ser humano es el único animal consciente de su propia muerte, o eso dicen.

Yo lo asocio a ser un habitante de Hiroshima viendo el pepino caer del cielo, y decir, hastaluegoMariCarmen. Aquí se acaba lo bueno, fue bonito mientras duró. Y mientras el resto del mundo gira alocadamente, corriendo de aquí para allá, gritando como posesos como si eso fuera a hacer que los megatones cambiasen de rumbo.

Últimamente tengo esa sensación cuando leo las noticias. Más que de bomba nuclear, es de máquina del tiempo. De estar entrando en cuéntame, pero en las primeras temporadas. Leo que han condenado a un chaval a pagar 480€ por poner su cara en una foto de una cofradía. "Delito contra los sentimientos religiosos", permitanme que me ría. Y ojo, que no me parece mal que exista ese delito. Que entiendo que si entro en una Iglesia y me cago en un altar y con la mierda escribo "dios ha muerto", pues igual sí que se me ha ido la mano el homenaje a Nietzsche, y me parecería bien que me multasen.

Lo que me hace gracia, es que alguien no pueda escribir un tweet, colgar una foto en FB, o escribir una entrada porque unos pielfina consideran que "les ha ofendido". Porque cada vez irán teniendo la piel más fina y cada vez se podrá decir menos. Hablaríamos de otra cosa si fueran a su cofradía y le peguen una careta al cristo, porque ahí se están metiendo en su terreno. Pero no, este señor simplemente subió una foto a Instagram. Y eso es lo que no puede ser. Si el ofendido va a buscar el problema, el problema lo tiene él. Pero claro, trata de razonar con alguien que rige su vida por una fe irracional...

El problema evidentemente está, oh!sorpresa!, en que el Estado (y digo estado porque el que se desayune a estas alturas que no hay separación de poderes y que vivimos en un estado totalitario...) lo permite. Y no es un caso aislado, lo hemos visto con Wyoming y los caídos, las injurias al rey de Pablo Hasel (¿por qué no hay delito imputable al rey por injurias a la ciudadanía? Ese sí que lo petaría), los tweets de Irene Villa a los que ella mísma no vió problema, la muerte de un hombre de Estado y de altura como Carrero Blanco, y muchos más.

Pensaba desde hace tiempo que vivía en un país de idiotas. Veo que me equivocaba, que el idiota era yo. España no está llena de idiotas, está llena de cobardes, de gente que no ha perdido el norte porque nunca lo ha tenido. Nos hemos dedicado a huir de las llamas. Y los responsables que tenían que hacernos de faro, tenían menos luces que aviones el aeropuerto de Castellón. Así que no cambiamos no por no ver las bondades del presente y del futuro, sino porque nos da miedo dejar de vivir en el pasado.

Hace poco más de 3 años unos señores que también eran de una cofradía, se dieron una vuelta por París a expresar su parecer sobre lo que se podía y lo que no se podía decir. El país entero mostró su repulsa, defendiendo sus valores. Aquí censuramos "el jueves" porque aypofavó, qué faltones.
Decían que la única salida de España era a través de los Pirineos. Va a ser que tenían razón.

1 de octubre de 2017

Nos engañan como a taiwaneses... digooo... como a chinos

Me preguntaba el otro día un amigo qué opinaba sobre Cataluña. Como buen amante de los calçots, le dije "Qué de Cataluña?" y me contestó "Todo esto".

Y creo que con eso todo quedó definido. Todo esto, como si juntar churras con merinas ayudase a aclarar las cosas. De todo lo que está pasando en Cataluña sólo hay una lectura sensata: dos posturas/estructuras mirando únicamente por sus propios intereses. Y por intereses, que no se entienda el bien común de los pueblos que representan, sino taparse sus verguenzas, sus 3% y sus corruptelas, sus pufos de las autopistas y sus incendios de pura coincidencia y casos aislados. 

Todo lo demás, se podrá enfocar desde mil puntos de vista, pero la verdad, la verdadverdaderadelabuena,  de la que es verdad  porque te lo digo yo, se ha resumido estos días perfectamente en muchas viñetas en las que quedaba patente que todo esto es una cortina de humo y que ambos lados simplemente buscan el rédito político. Como dijo Évole en su día, cuando los informadores hacen humor, a los humoristas no les queda otra que informar.

Pero ya que me sacas el tema, voy a poner mi granito de arena personal. A estas alturas de partido, en pleno s. XXI tiene que ser una coña que alguien diga y se crea de verdad eso de salir de España para entrar en la Unión Europea. Qué hará Cataluña cuando el Valle de Arán se quiera independizar? Un poco de seriedad, señores.

Ojo, que me parece fenomenal que alguien esté descontento con sus condiciones y quiera cambiarlas. De hecho ya lo hicieron con el estatut hasta que vino el PP a llamar a papá constitucional a decir lo que era o no era una nación, faltaría más. A ver si no va a saber un papel que se lo metieron por el gaznate a España con una pistola en la cabeza no va a entender de democracia, con la cantidad de veces que se ha reformado preguntando al pueblo... oh wait.



Desde el punto de vista más etéreo, filosófico, hay dos posturas. Las más "catalanistas" definen el problema como un matrimonio. Visto así, está claro que sí el marido España te maltrata (que no es subjetivo ni ná el termino en este contexto), qué menos que llamar al 016 y que los vecinos se pongan de tu parte. Los "españolistas" por su parte, lo ven como una comunidad de vecinos en la cual el vecino del 4o no puede coger y hacer lo que le salga de las pelotas de repente. Hay unas normas vigentes, y dentro de esas normas hay herramientas para cambiarlas. Úsalas en lugar de tomar atajos que no van a ningún lado.

El problema es que como casi todo en esta vida, no hay nada blanco o negro, y todo es un poco más gris. Quizás todo debería empezar con el sentimiento de pertenencia. A esa manía del ser humano de apropiarse de aquello donde pace, como si un árbol de 400 años tuviese que pertenecer a alguien porque el verano pasado se construyó una casita justo al lado.Estamos de paso y mientras sigamos sin entenderlo, seguiremos discutiendo por cosas que no tienen sentido.

Y para cerrar. toquemos el tema que la gente considera más polémico cuando en realidad es el más simple. El concepto de patria, o de nación. Ese concepto solo tiene sentido cuando se enfrenta a algo. A un invasor, a un enemigo extranjero. Quién ha invadido qué? Ese fanatismo cala en aquellos que no tienen nada con lo que llenarse el espíritu, y los que mandan lo saben.

El concepto de algo más grande, llámese como quiera llamarse, hay que trabajarlo y regarlo a diario para que dé sus frutos, y no se consigue ni gritando "a por ellos" a los coches de la GC (cuando supuestamente ellos son nosotros y por eso no pueden decidir irse), ni apedreando esos mismos coches al llegar. Se trabaja con el diálogo y la convivencia.

Y ahora por favor, antes de preguntarme qué pienso de Cataluña, dime qué pensarías tú si en Dinamarca movilizaran a 10.000 policías gastándose 20 millones de euros para que un pueblo de la costa de 600 habitantes no hiciese un referendum ilegal para independizarse. Lo de Puigdemont y las plebiscitarias fue una cerilla sin peligro. Pero cuando el bombero tiene una manguera con agua y otra con gasolina y para apagarla usa la segunda, pasa lo que pasa. Nos gobiernan pirómanos. Y los seguimos votando.

Pues eso.