Acabo de terminar de ver Breaking Bad. Brillante. Espectacular. Muchos la enalzarán como la mejor serie de la década, de la historia, bla, bla, bla.
No voy a entrar en esa polémica porque me parece absurda. Cada obra artística es fruto de la creatividad de sus autores y del contexto que le toca en suerte. Decir que una película antigua es mejor porque no había los medios de hoy en día, es absurdo.
Decir que 12 hombres sin piedad (otro día hablaré de las traducciones, VO y demás) es una gran película porque se hizo con unos medios ridículos es como decir que Natalie Portman "no está mal". Es una obra maestra del cine porque cada palabra del guión destila ingenio, y nos cuenta una historia en una sala con 12 personajes que se desnudan durante el transcurso de la película.
La razón principal por la que Breaking Bad ha triunfado es porque ha sido coherente e íntegra a lo largo de las 5 temporadas. No ha tenido más aspiraciones que las que la propia historia pedía. Esa es la clave, respetar la trama. A diferencia de LOST, que fue una huída constante hacia delante, y que fue víctima de su propio éxito en un intento de hacer más caja, Vince Gilligan ha sabido mantener el tren dentro de las vías.
Podrían haber alargado 3 temporadas más? Por supuesto. La gente se habría tragado lo que le echasen. Habrían hecho más dinero? Seguro. Pero la historia es la que es, y conforme avanza te va pidiendo giros argumentales hasta que llega un momento y no da más de sí. Esa ha sido la verdadera grandeza de la serie (aparte del genio de los actores, guionistas, etc.). Y cierran el círculo de manera alucinante.
La gente tiraría ahora mismo el iPhone 5S que compraron hace 2 meses si sacan el 6. Esa es la sociedad que queremos? Devorar temporadas una tras otra sin sentido, sin pararnos a pensar? Y cuando acaba una serie empezar otra? Enganchados a la droga del misterio y el enigma, del averquepasaenelsiguientequeestoestáinteresantisimoooo. No gracias. Me bajo de ese tren.
Yo sigo prefiriendo una historia cuidada y bien contada. Que se detenga en el prólogo para entender la naturaleza de los personajes al inicio, que me enganchen los acontecimientos de la trama que cambian a los personajes mismos, y que termine con un final digno de recordar en el momento adecuado. Por eso me ha decepcionado How I met your mother. Porque hasta los hijos de Ted están hastalapolla de la historia. Ellos ya conocen a su madre.
Breaking Bad es una historia mil veces contada. El descenso de Dante a los infiernos, la pesadilla de los últimos días Máximo Estrella. Tragicomedia clásica apoyada en un escudero que hace el contrapunto del personaje principal.
Es antigua como el hombre, pero nunca pasa de moda. Porque nunca dejamos de ser hombres. Han pasado miles de años, pero seguirmos teniendo los mismos miedos y aspiraciones, los mismos bajos instintos: ambición, poder, codicia, venganza.
Si otros quieren darle a las metanfetaminas en forma de series a granel, drogarse con consumismo barato y mil otras historias para olvidarse de la realidad, para lelos, allá ellos. Yo prefiero historias que al escuchar me hagan recapacitar sobre mi vida y lo que estoy haciendo con ella.
Un consejo, después de acabar una serie leeros un libro. Siemplemente por variar. Descubriréis que se puede contar tan bien o mejor una historia con tan sólo palabras.
Gracias Walter por contarme tu historia. Thank you, bitch.
12 de febrero de 2014
29 de noviembre de 2013
Después de la tormenta...
" El sudor resbaló por su frente, hasta deslizarse por la nariz. Al llegarle la primera gota a los labios, notó el sabor salado y ácido. Sabía a esfuerzo. Abrió la mano que sujetaba la espada, y un sonido metálico lo envolvió cuando el puño chocó contra el suelo. Se quitó la humedad con el dorso de la manga, y miró a su alrededor: las señales de la batalla reciente decoraban el paisaje como si de un lienzo se tratase.
El suelo estaba sembrado con los cadáveres de sus enemigos, a los que había vencido momentos antes. La Inseguridad lucía una herida mortal allí donde Orgullo, su espada, había hendido en la carne de la bestia. A pocos pasos el cuerpo inerte de la Timidez destacaba en su palidez con los ropajes rojizos de la Vergüenza.
Había sido una batalla larga, pero donde otros habían desistido mucho antes, él había conseguido llegar hasta el líder de las hordas enemigas. El mismo Miedo yacía a sus pies, inmóvil, tal y como había estado nuestro guerrero antes de liberarse de su hechizo. Lo contempló como si de un viejo amigo se tratase. Al fin yal cabo habían convivido juntos mucho tiempo. Demasiado tiempo. Se arrodilló y le cerró los ojos con delicadeza.
Se maldijo a sí mismo al contemplar el dantesco espectáculo. Él no quería haber llevado este juego de tronos por este camino. Él sólo quería haber seguido diseñando sus tierras, sin molestar a nadie. Creando un futuro próspero para él y los suyos. Pero los demás lo habían obligado a sumergirse en esta maldita guerra. La codicia de los señores regentes, las envidias malsanas de sus súbditos. Lacayos que reían y repetían como loros lo que sus señores decían. La pasividad de los hombres buenos.
Siguió caminando entre las columnas de humo negro que surgían de las maquinas de asedio, serpenteando en dirección al castillo. Por su cabeza cruzó la sombra de la duda al pasar bajo el arco de entrada. Él no había sabido protegerlos de la vorágine en la que se había convertido el mundo. Dirigió sus pasos a la torre del Homenaje, en el centro de la fortificacion. Era su deber y había fallado al haberlos involucrado. Comenzó a subir escalones.¿Había hecho lo correcto presentando batalla? ¿Debería haber hincado la rodilla en tierra como habían hecho los otros? Al llegar a la última planta, giró la cabeza y echó un último vistazo al paraje desolador a través de la ventana: ¿Qué otra opción le habían dejado?
Y de pronto oyó sonidos detrás de una puerta cerrada con llave. Estaba exhausto, agotado después de tanto tiempo luchando solo en una tierra inhóspita. Pero reuniendo sus últimas fuerzas, golpeó con fiereza la cerradura y ésta saltó por los aires. La puerta fue abriéndose lentamente a causa del impacto y la luz del sol empezó a filtrarse en la estancia sombría, iluminando los rostros de su Reina y sus dos príncipes. Y en su cara por fin, después de tanto tiempo, empezó a asomar una sonrisa..."
- A cenar!!! Ya seguirás jugando luego a la consola.
Salió de su ensimismamiento y el olor de la cena le inundó las fosas nasales con aromas exquisitos. Sonrío y dejó el mando encima de la mesa. Le gustaba el mando nuevo. Le gustaba su casa nueva. Qué coño: le gustaba su nueva vida.
El suelo estaba sembrado con los cadáveres de sus enemigos, a los que había vencido momentos antes. La Inseguridad lucía una herida mortal allí donde Orgullo, su espada, había hendido en la carne de la bestia. A pocos pasos el cuerpo inerte de la Timidez destacaba en su palidez con los ropajes rojizos de la Vergüenza.
Había sido una batalla larga, pero donde otros habían desistido mucho antes, él había conseguido llegar hasta el líder de las hordas enemigas. El mismo Miedo yacía a sus pies, inmóvil, tal y como había estado nuestro guerrero antes de liberarse de su hechizo. Lo contempló como si de un viejo amigo se tratase. Al fin yal cabo habían convivido juntos mucho tiempo. Demasiado tiempo. Se arrodilló y le cerró los ojos con delicadeza.
Se maldijo a sí mismo al contemplar el dantesco espectáculo. Él no quería haber llevado este juego de tronos por este camino. Él sólo quería haber seguido diseñando sus tierras, sin molestar a nadie. Creando un futuro próspero para él y los suyos. Pero los demás lo habían obligado a sumergirse en esta maldita guerra. La codicia de los señores regentes, las envidias malsanas de sus súbditos. Lacayos que reían y repetían como loros lo que sus señores decían. La pasividad de los hombres buenos.
Siguió caminando entre las columnas de humo negro que surgían de las maquinas de asedio, serpenteando en dirección al castillo. Por su cabeza cruzó la sombra de la duda al pasar bajo el arco de entrada. Él no había sabido protegerlos de la vorágine en la que se había convertido el mundo. Dirigió sus pasos a la torre del Homenaje, en el centro de la fortificacion. Era su deber y había fallado al haberlos involucrado. Comenzó a subir escalones.¿Había hecho lo correcto presentando batalla? ¿Debería haber hincado la rodilla en tierra como habían hecho los otros? Al llegar a la última planta, giró la cabeza y echó un último vistazo al paraje desolador a través de la ventana: ¿Qué otra opción le habían dejado?
Y de pronto oyó sonidos detrás de una puerta cerrada con llave. Estaba exhausto, agotado después de tanto tiempo luchando solo en una tierra inhóspita. Pero reuniendo sus últimas fuerzas, golpeó con fiereza la cerradura y ésta saltó por los aires. La puerta fue abriéndose lentamente a causa del impacto y la luz del sol empezó a filtrarse en la estancia sombría, iluminando los rostros de su Reina y sus dos príncipes. Y en su cara por fin, después de tanto tiempo, empezó a asomar una sonrisa..."
- A cenar!!! Ya seguirás jugando luego a la consola.
Salió de su ensimismamiento y el olor de la cena le inundó las fosas nasales con aromas exquisitos. Sonrío y dejó el mando encima de la mesa. Le gustaba el mando nuevo. Le gustaba su casa nueva. Qué coño: le gustaba su nueva vida.
28 de octubre de 2013
Berlin.
Berlín es caos. Es una sucesión de sensaciones que se van agolpando en tus sentidos hasta desbordarte. Te noquea, te deja confundido. No es una ciudad como otra cualquiera. He conocido muchas, y ésta es diferente. Se dedica a bombardearte, a saturarte de mil y una maneras diferentes.
Berlín es arquitectura. Es lo nuevo unido a lo antiguo. Pero combinando las nuevas tendencias sin tapar lo que ya existía. Sin dejar de ser lo que ya era. Es la esencia de un pueblo milenario, devastado y puesto en pie una y otra vez. Invadido y ocupado, acuchillado en su corazón mismo por absurdas razones políticas, separando familias y vidas. Es la historia de la elección de cada uno: el perdón o el odio; el pasado o el futuro.
Pero poco a poco el pasado va quedando atrás, y con ella el Berlín comunista. El análisis práctico de que ya no se puede cambiar lo que pudo ser, pero no fue. La filosofía del move on. Precisamente por ese pasado de haber jugado a dos bandas, a oriente y occidente, es ambigua hasta límites insospechados. O puede que solo aparente serlo. Berlín disfruta confundiendo a quien la conoce por primera vez.
Tiene dos caras, el día y la noche, y quizás porque me siento identificado en parte me da miedo. Quizás la palabra no sea miedo, sea respeto. Caminar por Berlín al atardecer es presenciar la lucha de lo oscuro, lo oculto por salir a la superficie. Una caja de cerillas esperando a prender con la más mínima chispa. Con el paso de las horas, se va difuminando su cara pulcra y la auténtica sale a relucir. La de los graffitis, la de los tugurios, los baretos de mala muerte y los bares de música punk, rebelandose contra un sistema que hace años que dejó de existir. O quizás la auténtica sea la diurna, y el Berlín nocturno sea lo obsceno y reprimido que tiene que guardarse para sí para lucir limpia y pura por el día.
Pero sobre todo, es la abertura de mente de su gente. Quizás llevado al límite, quizás en exceso, pero es su forma de ser. Eres libre de hacer lo que quieras, de vestir, de comer y beber lo que quieras. De vivir a tu manera. Pero no con esa falsa libertad de otras ciudades que puedes hacerlo, pero luego la gente te mirará raro. A Berlín le da igual de veras.
Y quizás por eso, y tan sólo por eso, Berlín no es para mi. Porque quizás siga atado a las normas sociales más básicas, porque creo que es lo que nos hace un poco más civilizados. Aunque seguramente este equivocado, una vez más. Al menos tengo el consuelo, de saber que a Berlín no le importa.
Berlín es arquitectura. Es lo nuevo unido a lo antiguo. Pero combinando las nuevas tendencias sin tapar lo que ya existía. Sin dejar de ser lo que ya era. Es la esencia de un pueblo milenario, devastado y puesto en pie una y otra vez. Invadido y ocupado, acuchillado en su corazón mismo por absurdas razones políticas, separando familias y vidas. Es la historia de la elección de cada uno: el perdón o el odio; el pasado o el futuro.
Pero poco a poco el pasado va quedando atrás, y con ella el Berlín comunista. El análisis práctico de que ya no se puede cambiar lo que pudo ser, pero no fue. La filosofía del move on. Precisamente por ese pasado de haber jugado a dos bandas, a oriente y occidente, es ambigua hasta límites insospechados. O puede que solo aparente serlo. Berlín disfruta confundiendo a quien la conoce por primera vez.
Tiene dos caras, el día y la noche, y quizás porque me siento identificado en parte me da miedo. Quizás la palabra no sea miedo, sea respeto. Caminar por Berlín al atardecer es presenciar la lucha de lo oscuro, lo oculto por salir a la superficie. Una caja de cerillas esperando a prender con la más mínima chispa. Con el paso de las horas, se va difuminando su cara pulcra y la auténtica sale a relucir. La de los graffitis, la de los tugurios, los baretos de mala muerte y los bares de música punk, rebelandose contra un sistema que hace años que dejó de existir. O quizás la auténtica sea la diurna, y el Berlín nocturno sea lo obsceno y reprimido que tiene que guardarse para sí para lucir limpia y pura por el día.
Pero sobre todo, es la abertura de mente de su gente. Quizás llevado al límite, quizás en exceso, pero es su forma de ser. Eres libre de hacer lo que quieras, de vestir, de comer y beber lo que quieras. De vivir a tu manera. Pero no con esa falsa libertad de otras ciudades que puedes hacerlo, pero luego la gente te mirará raro. A Berlín le da igual de veras.
Y quizás por eso, y tan sólo por eso, Berlín no es para mi. Porque quizás siga atado a las normas sociales más básicas, porque creo que es lo que nos hace un poco más civilizados. Aunque seguramente este equivocado, una vez más. Al menos tengo el consuelo, de saber que a Berlín no le importa.
5 de septiembre de 2013
Los dos Wohnheims
Dos meses. Ocho semanas que pasaron volando. El tiempo siguió corriendo cuando yo
ya no estaba acechando. La ausencia de rutina lo hizo todo confuso. Qué rutina; ni
está ni se le espera. Nadie la quiere en este mundo de nuevas sensaciones, de nuevos sentimientos. De sentir en una
tierra extraña el cariño, el amor sincero.
Me siento ridículo hablándole a una pantalla que nunca me devolverá respuesta. Quizás no escribo para nadie, quizá sólo me expresé para sacar lo que llevo dentro. Lo que no cuento a nadie porque no espero que entiendan, ni trato de que comprenda nadie. Qué es la vida? un frenesí incontrolable, una carretera cuesta abajo sin frenos, o cuesta arriba. Eso quién lo controla? yo sólo sé que estoy aquí, ahora, buscando el mejor camino que me llevé cerca de mi meta. Cerca de mi destino.
Tratando de volveros difusos os concreto. Os valoro, os admiro, os cojo cariño. Os respeto. Me demostrais cada día el sentido de levantarse dejando de buscar razones vacías, algo dónde agarrarse. No os reís ni os mofais de mis caras, de mis gestos. Sólo me aceptais como soy. Nunca os pediré que cambieis porque me gustáis tal y como sois: eso es lo importante. El resto es banal, fútil, trivial, inútil. Es tratar de encajar piezas en un puzzle que no existe. Sois como sois y así me gustais; por qué cambiaros?
Jamás pensé que me encontraría en casa estando tan lejos de ella, pero así es. Y es gracias a vosotros. No sé cómo describirlo pero es algo que siento dentro y me gusta. Habéis convertido un lugar extraño en un hogar. Cocinandos, riéndome con vosotros, invitándome a cervezas,Las Mil y Una conversaciones en la terraza ... para mí fueron lo más importante. Y el objetivo de aprender un idioma quedó eclipsado por la necesidad de conoceros.
No me arrepiento de nada. Gracias. Ich bereue nichts. Vielen Dank.
Nos vemos en el camino.
Me siento ridículo hablándole a una pantalla que nunca me devolverá respuesta. Quizás no escribo para nadie, quizá sólo me expresé para sacar lo que llevo dentro. Lo que no cuento a nadie porque no espero que entiendan, ni trato de que comprenda nadie. Qué es la vida? un frenesí incontrolable, una carretera cuesta abajo sin frenos, o cuesta arriba. Eso quién lo controla? yo sólo sé que estoy aquí, ahora, buscando el mejor camino que me llevé cerca de mi meta. Cerca de mi destino.
Tratando de volveros difusos os concreto. Os valoro, os admiro, os cojo cariño. Os respeto. Me demostrais cada día el sentido de levantarse dejando de buscar razones vacías, algo dónde agarrarse. No os reís ni os mofais de mis caras, de mis gestos. Sólo me aceptais como soy. Nunca os pediré que cambieis porque me gustáis tal y como sois: eso es lo importante. El resto es banal, fútil, trivial, inútil. Es tratar de encajar piezas en un puzzle que no existe. Sois como sois y así me gustais; por qué cambiaros?
Jamás pensé que me encontraría en casa estando tan lejos de ella, pero así es. Y es gracias a vosotros. No sé cómo describirlo pero es algo que siento dentro y me gusta. Habéis convertido un lugar extraño en un hogar. Cocinandos, riéndome con vosotros, invitándome a cervezas,Las Mil y Una conversaciones en la terraza ... para mí fueron lo más importante. Y el objetivo de aprender un idioma quedó eclipsado por la necesidad de conoceros.
No me arrepiento de nada. Gracias. Ich bereue nichts. Vielen Dank.
Nos vemos en el camino.
12 de agosto de 2013
Ordenando cuarto y mente
Justo antes de venir a Alemania hice una limpieza de cuarto interesante. Aparecieron auténticos tesoros y reliquias de mis vidas pasadas. Es lo que tiene vivir más de 15 años en el mismo cuarto.
De hecho, ni siquiera recuerdo cómo era el cuarto de mi primera casa. Guardo, para bien o para mal, pocos recuerdos de mi infancia. Pero cada centímetro de mi cuarto me pertenece tanto como cada pizca de piel, y muestra más de mí que lo que se pueda leer en mis ojos.
Cada libro es un momento, cada adorno un recuerdo, cada prenda de ropa una historia mil veces contada. Cada caja un baúl de los recuerdos de aquellas cosas que nunca he querido ni intentado olvidar. Palabras que me duelen por más que las lea mil y una veces. Fotografías que me hacen sonreír como un idiota. Éxitos y fracasos de mi vida hasta hoy.
Ese es mi cuarto, porque ese soy yo. Una sucesión inconexa de eventos e ideas, de experiencias y sentimientos. Y tanto como yo he ido cambiando, lo ha hecho mi cuarto conmigo. Algunas cosas han seguido invariables porque son los pocos símbolos que me hacen recordar cuando vivía con mi hermano. El resto han ido dando paso a otras nuevas, y se han ido extendiendo por la habitación hasta que prácticamente era mía por completo.
Pero entonces, al decidir dejar el nido, sentí la necesidad imperiosa de eliminar todo lo superfluo; vacíe el cuarto al igual que vacíe mi mente. Y he aprendido a vivir con lo que considero verdaderamente necesario y nada más. Sólo así soy capaz de valorar las cosas en su justa medida. Supongo que esta es mi nueva vida: saber lo que quiero y tenerlo al alcance, en lugar de no encontrarlo entre un universo de banalidades.
Creo que por fin estoy preparado para hacer limpieza de corazón...
De hecho, ni siquiera recuerdo cómo era el cuarto de mi primera casa. Guardo, para bien o para mal, pocos recuerdos de mi infancia. Pero cada centímetro de mi cuarto me pertenece tanto como cada pizca de piel, y muestra más de mí que lo que se pueda leer en mis ojos.
Cada libro es un momento, cada adorno un recuerdo, cada prenda de ropa una historia mil veces contada. Cada caja un baúl de los recuerdos de aquellas cosas que nunca he querido ni intentado olvidar. Palabras que me duelen por más que las lea mil y una veces. Fotografías que me hacen sonreír como un idiota. Éxitos y fracasos de mi vida hasta hoy.
Ese es mi cuarto, porque ese soy yo. Una sucesión inconexa de eventos e ideas, de experiencias y sentimientos. Y tanto como yo he ido cambiando, lo ha hecho mi cuarto conmigo. Algunas cosas han seguido invariables porque son los pocos símbolos que me hacen recordar cuando vivía con mi hermano. El resto han ido dando paso a otras nuevas, y se han ido extendiendo por la habitación hasta que prácticamente era mía por completo.
Pero entonces, al decidir dejar el nido, sentí la necesidad imperiosa de eliminar todo lo superfluo; vacíe el cuarto al igual que vacíe mi mente. Y he aprendido a vivir con lo que considero verdaderamente necesario y nada más. Sólo así soy capaz de valorar las cosas en su justa medida. Supongo que esta es mi nueva vida: saber lo que quiero y tenerlo al alcance, en lugar de no encontrarlo entre un universo de banalidades.
Creo que por fin estoy preparado para hacer limpieza de corazón...
25 de julio de 2013
La compañía del trabajillo
Ha pasado ya casi un mes desde que aterrizamos en este país, y aprovechando que llegamos a la mitad del curso de alemán, he decidido hacer balance de lo que ha acontecido hasta ahora.
Pero para contar un poco las experiencias que estamos viviendo, me he dado cuenta de que debería hablaros un poco de mis compañeros de viaje: "La compañía del trabajillo".
Hoy os hablaré de Frodo López. Frodo es el portador del anillo. En realidad es el protagonista de la historia, los demás simplemente pasamos por aquí. Él es quién lleva de verdad la responsabilidad, el peso de la carga. Para él no son unas vacaciones, para él es una aventura en la que se ha sumergido porque no le quedaba otra.
Admiro profundamente su humildad. Es una de esas personas que no se sabe o no se quiere valorar en su justa medida. Pero ha tenido la suerte de que la vida le haya puesto alrededor a personas que le ayudan a mejorar ese aspecto. Quécoño, quizás no haya sido la suerte sino él mismo que se lo ha currado.
El destino le ha pegado fuerte, duro, y seguramente sin razón. El futuro tranquilo que vaticinaba se desvaneció en un parpadeo. A veces la vida tiene esas cosas. Un día llego a su casa de Hobbiton y le dijo: ale, aquí tienes el anillo; llevatelo a Mordor y búscate la vida.
Y él acepto la situación tranquilo, sabedor de que no le quedaba otra. Con la única guía de su Cholo. Si alguno le oyese hablar, pensaría que es otro forofo más. Pero si prestasen atención, se darían cuenta de que no es un fanático, sino que por fin ha encontrado a alguien que pone palabras a sus sentimientos, a sus emociones. A su estilo de vida.
Porque él solo entiende de luchar. De levantarse cada día y pelear por lo que quiere. De dar el 100%, de entregarse al máximo porque no encuentra sentido a hacerlo a medias. Si hemos venido a jugar, jugemos. Y a veces la vida se reconcilia con el karma y se ponen de acuerdo. Y al final del túnel hay luz. O luces. Y por fin Frodo respira tranquilo, consciente de que ha conseguido su objetivo, de que ha alcanzado el sueño por el que luchaba.
Y entonces vuelve a su hogar, que no es su ciudad sino su gente. Y mirando el horizonte, donde el cielo y el mar se reconcilían y se funden, siente la cabeza de su Frau apoyarse en su hombro. Y permite que una sonrisa asome en su rostro.
Pero para contar un poco las experiencias que estamos viviendo, me he dado cuenta de que debería hablaros un poco de mis compañeros de viaje: "La compañía del trabajillo".
Hoy os hablaré de Frodo López. Frodo es el portador del anillo. En realidad es el protagonista de la historia, los demás simplemente pasamos por aquí. Él es quién lleva de verdad la responsabilidad, el peso de la carga. Para él no son unas vacaciones, para él es una aventura en la que se ha sumergido porque no le quedaba otra.
Admiro profundamente su humildad. Es una de esas personas que no se sabe o no se quiere valorar en su justa medida. Pero ha tenido la suerte de que la vida le haya puesto alrededor a personas que le ayudan a mejorar ese aspecto. Quécoño, quizás no haya sido la suerte sino él mismo que se lo ha currado.
El destino le ha pegado fuerte, duro, y seguramente sin razón. El futuro tranquilo que vaticinaba se desvaneció en un parpadeo. A veces la vida tiene esas cosas. Un día llego a su casa de Hobbiton y le dijo: ale, aquí tienes el anillo; llevatelo a Mordor y búscate la vida.
Y él acepto la situación tranquilo, sabedor de que no le quedaba otra. Con la única guía de su Cholo. Si alguno le oyese hablar, pensaría que es otro forofo más. Pero si prestasen atención, se darían cuenta de que no es un fanático, sino que por fin ha encontrado a alguien que pone palabras a sus sentimientos, a sus emociones. A su estilo de vida.
Porque él solo entiende de luchar. De levantarse cada día y pelear por lo que quiere. De dar el 100%, de entregarse al máximo porque no encuentra sentido a hacerlo a medias. Si hemos venido a jugar, jugemos. Y a veces la vida se reconcilia con el karma y se ponen de acuerdo. Y al final del túnel hay luz. O luces. Y por fin Frodo respira tranquilo, consciente de que ha conseguido su objetivo, de que ha alcanzado el sueño por el que luchaba.
Y entonces vuelve a su hogar, que no es su ciudad sino su gente. Y mirando el horizonte, donde el cielo y el mar se reconcilían y se funden, siente la cabeza de su Frau apoyarse en su hombro. Y permite que una sonrisa asome en su rostro.
18 de julio de 2013
De miradas y misterios
Un añito más viejo vuelvo a poner un poco de orden en el blog. He estado rescatando algunos textos antiguos e intentaré compaginarlos con nuevos para publicar con más frecuencia.
Dicen que los ojos son el espejo del alma. Yo tan solo se que hay ojos que hielan, que hipnotizan, que aterrorizan, que enamoran. Lo sé porque los he visto. Y los he mirado, fija y detenidamente. Hasta adentrarme en ellos o sentirme atravesado. Como si fuera un pulso.
Son nuestro punto más sincero porque es el que menos controlamos. Manejamos las muecas con maestría: una falsa sonrisa, una risa condescendiente, un guiño pícaro, una subida de ceja, una sensual caída de pestañas. Pero aaaamigomiosolotuencuentrasleña, los ojos son otro mundo. Los ojos son una puerta a nuestra mente. Tal vez también a nuestra alma y corazón. Pero lo que es seguro es que de una manera instintiva, quizás primitiva, nos hacen comunicarnos con los demás.
Deja tan sólo por un instante de endulzarme los oídos con palabras bonitas, de sobrecargar mi piel con tus caricias; de caramelizar con tu lengua la mía y de ahogarme en el mar de tu aroma y tu perfume. Simplemente quiero que me mires a los ojos, y sabré entonces si de veras me amas.
El secreto de tus ojos se esconde a plena vista porque no basta con mirarlos. Hay que adentrarse en ellos y contemplar lo que los mueve. Deslizarse por el iris y sumergirse en tus pupilas, que me miran al mirarlas sin despeinarse las pestañas.
El secreto de tus ojos no es otro sino la llave de tu alma. Alma que conmueve al transcender a lo más profundo, a conocer lo que atesoras bajo la piel.
El secreto de tus ojos es cerrar los míos y seguir sintiendo como me clavas tu mirada. Que me deja paralizado a merced de un recuerdo. Ese es su secreto, que me miran sin ver y te sueño sin verte.
Y al despertarme me arremete tu mirada como el mar rompe contra las rocas. Como el trueno ensordece o el relámpago nos deslumbra en esta noche tormentosa.
El olor a lluvia trajo consigo la.constatación de que no somos nadie para la madre tierra. Y que esta noche sin tus ojos en la penumbra que me rodea no es nada
9 de julio de 2013
Cometas en el cielo
Curiosa la vida. A veces te sorprende cuando menos te lo esperas. Desde las cosas más nimias hasta aquellas que te cambian la vida. A veces vas en un vuelo hacia tu nueva vida, dejando atrás todo lo que has sido hasta ahora. Empezando de cero. Borrando incluso de tu mente el remanente, la memoria caché, las cookies y toda esa mierdadeordenadoresquenoentiendenadie.
Y de repente, te interrumpe una chica de la fila de atrás: - Perdona, tu eres Hermenegildo, verdad? - Nos conocemos? Y lo que parecía una simple chica se convierte de repente en una ola de recuerdos, de conocidos, de conexiones con lo que justo estabas tratando de dejar de lado. Como si el universo conspirase para que no dejes de ser quien eres. Para que no dejes atrás tu esencia. Porque lo que eres hoy, es todo lo que has vivido ayer; lo bueno y lo malo.
Y resulta que lo que tú pensabas sobre cómo te veían los demás no era cierto. Que uno es como es, pero sobre todo como le ven los demás. Aquello que decía Ortega y Gasset del yo y sus circunstancias. Y que la única manera que tienes de comprobar la teoría es el experimento. Y que hasta que no experimentamos, no deberíamos nunca considerar las teorías como ciertas.
Qué probabilidades hay de que dos cometas se crucen en el cielo? De que lo imposible pase a improbable, y de ahí a hecho en apenas un segundo? Qué más da. A veces es mucho mejor coger la tabla, pillar la ola y tan sólo dejarse llevar intentando que el bamboleo de la vida no nos tire al agua.
Y de repente, te interrumpe una chica de la fila de atrás: - Perdona, tu eres Hermenegildo, verdad? - Nos conocemos? Y lo que parecía una simple chica se convierte de repente en una ola de recuerdos, de conocidos, de conexiones con lo que justo estabas tratando de dejar de lado. Como si el universo conspirase para que no dejes de ser quien eres. Para que no dejes atrás tu esencia. Porque lo que eres hoy, es todo lo que has vivido ayer; lo bueno y lo malo.
Y resulta que lo que tú pensabas sobre cómo te veían los demás no era cierto. Que uno es como es, pero sobre todo como le ven los demás. Aquello que decía Ortega y Gasset del yo y sus circunstancias. Y que la única manera que tienes de comprobar la teoría es el experimento. Y que hasta que no experimentamos, no deberíamos nunca considerar las teorías como ciertas.
Qué probabilidades hay de que dos cometas se crucen en el cielo? De que lo imposible pase a improbable, y de ahí a hecho en apenas un segundo? Qué más da. A veces es mucho mejor coger la tabla, pillar la ola y tan sólo dejarse llevar intentando que el bamboleo de la vida no nos tire al agua.
24 de junio de 2013
De mariposas y tifones
"Suceso eventual que altera el orden regular de las cosas". Esa es la definición de accidente. Porque eso es lo que es un accidente: desorden, caos, cambio. Es el suceso que rompe la pauta, lo previsto. Lo que no podemos controlar.
Normalmente lo asociamos a desgracias, pero no tiene por que ser así. Un día te levantas 10 minutos tarde, y al montarte en el siguiente autobús al que sueles coger habitualmente, conoces a la mujer de tu vida. Así, por accidente.
Lo cierto es que estamos aquí por accidente. La tierra surgió por accidente, la vida surgió por accidente, y sí, que fuera ese y no cualquier otro espermatozoide el que fertilizase ese óvulo, también fue un accidente. De profilácticos perforados mejor ni hablo.
Renegamos del caos sin saber que es tan importante o más que el orden. Sin el uno no existiría el otro, y sin sorpresas la vida sería una mierda. Asumámoslo. A mi el traidor de matrix nunca me cayó mal: yo también habría estado hastalapolla de saber que todo era mentira, de comer la mierda esa de puré y de tener a Trinity todo el día delante y no poder tirársela.
Pero precisamente por ser caos, a veces trae cosas malas. Muy malas. Un camión que vuelca en una rotonda y sega la vida de un matrimonio que iba de vacaciones. A veces las sorpresas también son una mierda. Pero no seamos hipócritas y echemos la culpa a los accidentes cuando no las tienen.
Cuando nos gobiernan psicópatas (porque eso es lo que son, no incompetentes), no es por accidente. Cuando una zona conocida como inundable se inunda, no es casualidad. Cuando no has estudiado y suspendes, no es azar. Cuando la chica que te gusta no te hace caso pero no haces nada por cambiarlo, no es mala suerte.
La vida solo te da dos cartas, pone la ciega y abre juego. El resto de la mano, y de la partida, la tenemos que jugar nosotros.
Normalmente lo asociamos a desgracias, pero no tiene por que ser así. Un día te levantas 10 minutos tarde, y al montarte en el siguiente autobús al que sueles coger habitualmente, conoces a la mujer de tu vida. Así, por accidente.
Lo cierto es que estamos aquí por accidente. La tierra surgió por accidente, la vida surgió por accidente, y sí, que fuera ese y no cualquier otro espermatozoide el que fertilizase ese óvulo, también fue un accidente. De profilácticos perforados mejor ni hablo.
Renegamos del caos sin saber que es tan importante o más que el orden. Sin el uno no existiría el otro, y sin sorpresas la vida sería una mierda. Asumámoslo. A mi el traidor de matrix nunca me cayó mal: yo también habría estado hastalapolla de saber que todo era mentira, de comer la mierda esa de puré y de tener a Trinity todo el día delante y no poder tirársela.
Pero precisamente por ser caos, a veces trae cosas malas. Muy malas. Un camión que vuelca en una rotonda y sega la vida de un matrimonio que iba de vacaciones. A veces las sorpresas también son una mierda. Pero no seamos hipócritas y echemos la culpa a los accidentes cuando no las tienen.
Cuando nos gobiernan psicópatas (porque eso es lo que son, no incompetentes), no es por accidente. Cuando una zona conocida como inundable se inunda, no es casualidad. Cuando no has estudiado y suspendes, no es azar. Cuando la chica que te gusta no te hace caso pero no haces nada por cambiarlo, no es mala suerte.
La vida solo te da dos cartas, pone la ciega y abre juego. El resto de la mano, y de la partida, la tenemos que jugar nosotros.
15 de junio de 2013
Cuando las palabras son lo de menos
El entró en la estancia y todo se tornó borroso y difuso cuando centró su mirada en ella. Su presencia llenaba la habitación y no debaja espacio para nada más, ni siquiera para él. Notó que le faltaba el aire y el aura que ella desprendía le oprimía los pulmones. Ella, levantando la vista de sus papeles, reparó en él y clavó su mirada felina. Él se sintió atravesado por una katana afilada.
-"Señor López, siéntese."
Tras la invitación y, reuniendo el poco coraje que le quedaba él, se acercó con paso dubitativo a la silla. Se sentó y notó cómo las manos le empezaban a sudar. Nunca se había sentado enfrente de una mujer tan guapa. Y mucho menos una mujer tan guapa que le hubiese hecho algo de caso. Sintió que ella seguía escrutándolo con la mirada, como si quisiera saber todo de su vida.
-"Veo en su currículum que es usted licenciado en Ingenería."
El empezó a hablar con la lengua temblando, lo que le hizo tartamudear. Vaya comienzo. Los siguientes minutos transcurrieron tan lentos, que a él le pareció que el tiempo se había detenido. No podía apartar la vista de esos ojos; esos ojos que habían visto atacar naves en llamas más allá de Orión. El nudo de la corbata le traspasó la piel y se instaló en su garganta. Cada respuesta era un paso más hacia el abismo. Todos esos momentos se perderían en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Era hora de morir.
Y entonces lo vió claro. Había perdido la oportunidad de seducir a esa mujer en los tres primeros segundos. En lo que había tardado en atravesar el umbral de la puerta y sentarse. Y por fin se sintió libre.
-"Efectivamente, he tardado algo más de lo habitual en terminar la carrera. Y es cierto que mi expediente no es especialmente brillante. Pero lo que me gustaría saber es si su empresa busca expedientes o personas que sepan llevar a cabo tareas. Y créame cuando le digo que no va a haber una tarea en esta empresa que no vaya a ser capaz de realizar si la practico durante dos semanas."
Ella titubeó por un instante. Fue tan sólo una décima de segundo, pero todo su cuerpo se tensó y su expresión corporal la delató cuando se reclinó en su silla apenas un ápice. Un movimiento que habría pasado desapercibido a unos ojos poco atentos. Pero él estaba atento. Muy atento. Y por fin el miedo dejó de reflejarse en los ojos de ella para salirle de dentro del alma misma.
Y cuando los ojos de él le devolvieron cual espejo ese miedo, y ella se dió cuenta de que él lo había notado, el miedo se convirtió en pánico. Pero ella no era una mujer fácil. No era sólo fachada. Con un movimiento grácil de mano se hiló la melena, y un cambio de cruce de piernas cicatrizó la compostura herida.
Se miraron a los ojos, por fin de manera sincera. Él perfiló un esbozo de sonrisa. Ella sonrió por dentro de sus pupilas.
Y entonces comenzaron a conocerse de veras.
-"Señor López, siéntese."
Tras la invitación y, reuniendo el poco coraje que le quedaba él, se acercó con paso dubitativo a la silla. Se sentó y notó cómo las manos le empezaban a sudar. Nunca se había sentado enfrente de una mujer tan guapa. Y mucho menos una mujer tan guapa que le hubiese hecho algo de caso. Sintió que ella seguía escrutándolo con la mirada, como si quisiera saber todo de su vida.
-"Veo en su currículum que es usted licenciado en Ingenería."
El empezó a hablar con la lengua temblando, lo que le hizo tartamudear. Vaya comienzo. Los siguientes minutos transcurrieron tan lentos, que a él le pareció que el tiempo se había detenido. No podía apartar la vista de esos ojos; esos ojos que habían visto atacar naves en llamas más allá de Orión. El nudo de la corbata le traspasó la piel y se instaló en su garganta. Cada respuesta era un paso más hacia el abismo. Todos esos momentos se perderían en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Era hora de morir.
Y entonces lo vió claro. Había perdido la oportunidad de seducir a esa mujer en los tres primeros segundos. En lo que había tardado en atravesar el umbral de la puerta y sentarse. Y por fin se sintió libre.
-"Efectivamente, he tardado algo más de lo habitual en terminar la carrera. Y es cierto que mi expediente no es especialmente brillante. Pero lo que me gustaría saber es si su empresa busca expedientes o personas que sepan llevar a cabo tareas. Y créame cuando le digo que no va a haber una tarea en esta empresa que no vaya a ser capaz de realizar si la practico durante dos semanas."
Ella titubeó por un instante. Fue tan sólo una décima de segundo, pero todo su cuerpo se tensó y su expresión corporal la delató cuando se reclinó en su silla apenas un ápice. Un movimiento que habría pasado desapercibido a unos ojos poco atentos. Pero él estaba atento. Muy atento. Y por fin el miedo dejó de reflejarse en los ojos de ella para salirle de dentro del alma misma.
Y cuando los ojos de él le devolvieron cual espejo ese miedo, y ella se dió cuenta de que él lo había notado, el miedo se convirtió en pánico. Pero ella no era una mujer fácil. No era sólo fachada. Con un movimiento grácil de mano se hiló la melena, y un cambio de cruce de piernas cicatrizó la compostura herida.
Se miraron a los ojos, por fin de manera sincera. Él perfiló un esbozo de sonrisa. Ella sonrió por dentro de sus pupilas.
Y entonces comenzaron a conocerse de veras.
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