A veces, el ser humano es capaz de experimentar una sensación de paz, de quietud, de tranquilidad extrema justo al darse cuenta de que va a dejar de existir. No me refiero al instante en el que te apuntan con una pistola, ahí experimentas canguelo, adrenalina y poco más. Me refiero al hecho de que el ser humano es el único animal consciente de su propia muerte, o eso dicen.
Yo lo asocio a ser un habitante de Hiroshima viendo el pepino caer del cielo, y decir, hastaluegoMariCarmen. Aquí se acaba lo bueno, fue bonito mientras duró. Y mientras el resto del mundo gira alocadamente, corriendo de aquí para allá, gritando como posesos como si eso fuera a hacer que los megatones cambiasen de rumbo.
Últimamente tengo esa sensación cuando leo las noticias. Más que de bomba nuclear, es de máquina del tiempo. De estar entrando en cuéntame, pero en las primeras temporadas. Leo que han condenado a un chaval a pagar 480€ por poner su cara en una foto de una cofradía. "Delito contra los sentimientos religiosos", permitanme que me ría. Y ojo, que no me parece mal que exista ese delito. Que entiendo que si entro en una Iglesia y me cago en un altar y con la mierda escribo "dios ha muerto", pues igual sí que se me ha ido la mano el homenaje a Nietzsche, y me parecería bien que me multasen.
Lo que me hace gracia, es que alguien no pueda escribir un tweet, colgar una foto en FB, o escribir una entrada porque unos pielfina consideran que "les ha ofendido". Porque cada vez irán teniendo la piel más fina y cada vez se podrá decir menos. Hablaríamos de otra cosa si fueran a su cofradía y le peguen una careta al cristo, porque ahí se están metiendo en su terreno. Pero no, este señor simplemente subió una foto a Instagram. Y eso es lo que no puede ser. Si el ofendido va a buscar el problema, el problema lo tiene él. Pero claro, trata de razonar con alguien que rige su vida por una fe irracional...
El problema evidentemente está, oh!sorpresa!, en que el Estado (y digo estado porque el que se desayune a estas alturas que no hay separación de poderes y que vivimos en un estado totalitario...) lo permite. Y no es un caso aislado, lo hemos visto con Wyoming y los caídos, las injurias al rey de Pablo Hasel (¿por qué no hay delito imputable al rey por injurias a la ciudadanía? Ese sí que lo petaría), los tweets de Irene Villa a los que ella mísma no vió problema, la muerte de un hombre de Estado y de altura como Carrero Blanco, y muchos más.
Pensaba desde hace tiempo que vivía en un país de idiotas. Veo que me equivocaba, que el idiota era yo. España no está llena de idiotas, está llena de cobardes, de gente que no ha perdido el norte porque nunca lo ha tenido. Nos hemos dedicado a huir de las llamas. Y los responsables que tenían que hacernos de faro, tenían menos luces que aviones el aeropuerto de Castellón. Así que no cambiamos no por no ver las bondades del presente y del futuro, sino porque nos da miedo dejar de vivir en el pasado.
Hace poco más de 3 años unos señores que también eran de una cofradía, se dieron una vuelta por París a expresar su parecer sobre lo que se podía y lo que no se podía decir. El país entero mostró su repulsa, defendiendo sus valores. Aquí censuramos "el jueves" porque aypofavó, qué faltones.
Decían que la única salida de España era a través de los Pirineos. Va a ser que tenían razón.
10 de febrero de 2018
1 de octubre de 2017
Nos engañan como a taiwaneses... digooo... como a chinos
Me preguntaba el otro día un amigo qué opinaba sobre Cataluña. Como buen amante de los calçots, le dije "Qué de Cataluña?" y me contestó "Todo esto".
Y creo que con eso todo quedó definido. Todo esto, como si juntar churras con merinas ayudase a aclarar las cosas. De todo lo que está pasando en Cataluña sólo hay una lectura sensata: dos posturas/estructuras mirando únicamente por sus propios intereses. Y por intereses, que no se entienda el bien común de los pueblos que representan, sino taparse sus verguenzas, sus 3% y sus corruptelas, sus pufos de las autopistas y sus incendios de pura coincidencia y casos aislados.
Todo lo demás, se podrá enfocar desde mil puntos de vista, pero la verdad, la verdadverdaderadelabuena, de la que es verdad porque te lo digo yo, se ha resumido estos días perfectamente en muchas viñetas en las que quedaba patente que todo esto es una cortina de humo y que ambos lados simplemente buscan el rédito político. Como dijo Évole en su día, cuando los informadores hacen humor, a los humoristas no les queda otra que informar.
Pero ya que me sacas el tema, voy a poner mi granito de arena personal. A estas alturas de partido, en pleno s. XXI tiene que ser una coña que alguien diga y se crea de verdad eso de salir de España para entrar en la Unión Europea. Qué hará Cataluña cuando el Valle de Arán se quiera independizar? Un poco de seriedad, señores.
Ojo, que me parece fenomenal que alguien esté descontento con sus condiciones y quiera cambiarlas. De hecho ya lo hicieron con el estatut hasta que vino el PP a llamar a papá constitucional a decir lo que era o no era una nación, faltaría más. A ver si no va a saber un papel que se lo metieron por el gaznate a España con una pistola en la cabeza no va a entender de democracia, con la cantidad de veces que se ha reformado preguntando al pueblo... oh wait.
Desde el punto de vista más etéreo, filosófico, hay dos posturas. Las más "catalanistas" definen el problema como un matrimonio. Visto así, está claro que sí el marido España te maltrata (que no es subjetivo ni ná el termino en este contexto), qué menos que llamar al 016 y que los vecinos se pongan de tu parte. Los "españolistas" por su parte, lo ven como una comunidad de vecinos en la cual el vecino del 4o no puede coger y hacer lo que le salga de las pelotas de repente. Hay unas normas vigentes, y dentro de esas normas hay herramientas para cambiarlas. Úsalas en lugar de tomar atajos que no van a ningún lado.
El problema es que como casi todo en esta vida, no hay nada blanco o negro, y todo es un poco más gris. Quizás todo debería empezar con el sentimiento de pertenencia. A esa manía del ser humano de apropiarse de aquello donde pace, como si un árbol de 400 años tuviese que pertenecer a alguien porque el verano pasado se construyó una casita justo al lado.Estamos de paso y mientras sigamos sin entenderlo, seguiremos discutiendo por cosas que no tienen sentido.
Y para cerrar. toquemos el tema que la gente considera más polémico cuando en realidad es el más simple. El concepto de patria, o de nación. Ese concepto solo tiene sentido cuando se enfrenta a algo. A un invasor, a un enemigo extranjero. Quién ha invadido qué? Ese fanatismo cala en aquellos que no tienen nada con lo que llenarse el espíritu, y los que mandan lo saben.
El concepto de algo más grande, llámese como quiera llamarse, hay que trabajarlo y regarlo a diario para que dé sus frutos, y no se consigue ni gritando "a por ellos" a los coches de la GC (cuando supuestamente ellos son nosotros y por eso no pueden decidir irse), ni apedreando esos mismos coches al llegar. Se trabaja con el diálogo y la convivencia.
Y ahora por favor, antes de preguntarme qué pienso de Cataluña, dime qué pensarías tú si en Dinamarca movilizaran a 10.000 policías gastándose 20 millones de euros para que un pueblo de la costa de 600 habitantes no hiciese un referendum ilegal para independizarse. Lo de Puigdemont y las plebiscitarias fue una cerilla sin peligro. Pero cuando el bombero tiene una manguera con agua y otra con gasolina y para apagarla usa la segunda, pasa lo que pasa. Nos gobiernan pirómanos. Y los seguimos votando.
Pues eso.
Y creo que con eso todo quedó definido. Todo esto, como si juntar churras con merinas ayudase a aclarar las cosas. De todo lo que está pasando en Cataluña sólo hay una lectura sensata: dos posturas/estructuras mirando únicamente por sus propios intereses. Y por intereses, que no se entienda el bien común de los pueblos que representan, sino taparse sus verguenzas, sus 3% y sus corruptelas, sus pufos de las autopistas y sus incendios de pura coincidencia y casos aislados.
Todo lo demás, se podrá enfocar desde mil puntos de vista, pero la verdad, la verdadverdaderadelabuena, de la que es verdad porque te lo digo yo, se ha resumido estos días perfectamente en muchas viñetas en las que quedaba patente que todo esto es una cortina de humo y que ambos lados simplemente buscan el rédito político. Como dijo Évole en su día, cuando los informadores hacen humor, a los humoristas no les queda otra que informar.
Pero ya que me sacas el tema, voy a poner mi granito de arena personal. A estas alturas de partido, en pleno s. XXI tiene que ser una coña que alguien diga y se crea de verdad eso de salir de España para entrar en la Unión Europea. Qué hará Cataluña cuando el Valle de Arán se quiera independizar? Un poco de seriedad, señores.
Ojo, que me parece fenomenal que alguien esté descontento con sus condiciones y quiera cambiarlas. De hecho ya lo hicieron con el estatut hasta que vino el PP a llamar a papá constitucional a decir lo que era o no era una nación, faltaría más. A ver si no va a saber un papel que se lo metieron por el gaznate a España con una pistola en la cabeza no va a entender de democracia, con la cantidad de veces que se ha reformado preguntando al pueblo... oh wait.
Desde el punto de vista más etéreo, filosófico, hay dos posturas. Las más "catalanistas" definen el problema como un matrimonio. Visto así, está claro que sí el marido España te maltrata (que no es subjetivo ni ná el termino en este contexto), qué menos que llamar al 016 y que los vecinos se pongan de tu parte. Los "españolistas" por su parte, lo ven como una comunidad de vecinos en la cual el vecino del 4o no puede coger y hacer lo que le salga de las pelotas de repente. Hay unas normas vigentes, y dentro de esas normas hay herramientas para cambiarlas. Úsalas en lugar de tomar atajos que no van a ningún lado.
El problema es que como casi todo en esta vida, no hay nada blanco o negro, y todo es un poco más gris. Quizás todo debería empezar con el sentimiento de pertenencia. A esa manía del ser humano de apropiarse de aquello donde pace, como si un árbol de 400 años tuviese que pertenecer a alguien porque el verano pasado se construyó una casita justo al lado.Estamos de paso y mientras sigamos sin entenderlo, seguiremos discutiendo por cosas que no tienen sentido.
Y para cerrar. toquemos el tema que la gente considera más polémico cuando en realidad es el más simple. El concepto de patria, o de nación. Ese concepto solo tiene sentido cuando se enfrenta a algo. A un invasor, a un enemigo extranjero. Quién ha invadido qué? Ese fanatismo cala en aquellos que no tienen nada con lo que llenarse el espíritu, y los que mandan lo saben.
El concepto de algo más grande, llámese como quiera llamarse, hay que trabajarlo y regarlo a diario para que dé sus frutos, y no se consigue ni gritando "a por ellos" a los coches de la GC (cuando supuestamente ellos son nosotros y por eso no pueden decidir irse), ni apedreando esos mismos coches al llegar. Se trabaja con el diálogo y la convivencia.
Y ahora por favor, antes de preguntarme qué pienso de Cataluña, dime qué pensarías tú si en Dinamarca movilizaran a 10.000 policías gastándose 20 millones de euros para que un pueblo de la costa de 600 habitantes no hiciese un referendum ilegal para independizarse. Lo de Puigdemont y las plebiscitarias fue una cerilla sin peligro. Pero cuando el bombero tiene una manguera con agua y otra con gasolina y para apagarla usa la segunda, pasa lo que pasa. Nos gobiernan pirómanos. Y los seguimos votando.
Pues eso.
10 de marzo de 2017
rent-a-language
Casi 5 meses sin escribir. Y lo agusto que he estado? Nah, no negaré que tenía el gusanillo aunque lo cierto es que no tenía ni temas calientes ni tiempo para escribir.
Peeeero estuve hace un par de semanas de viaje en el extranjero, y me vino a la mente un pensamiento que tuve curiosamente cuando volví a Alemania un año después de marcharme. Es curioso porque durante el año en el que estuve viviendo allá, no reparé en ello. Y mira que otra cosa no, pero tiempo para pensar...
El caso es que hablar varios idiomas es una ventaja, eso está claro. Hablar en el mismo idioma que tu interlocutor facilita siempre el buen entendimiento. Si lo que buscas es un objetivo común.
He sufrido una transformación laboral en los últimos años que evidentemente me ha afectado en lo personal. Llevo muchos años trabajando, pero en mis inicios lo hacía desde un punto de vista de ingeniero, de solucionar problemas, de conseguir objetivos. Incluso cuando estuve en ventas, tratabamos de conseguir un beneficio para ambas partes, no vender a cualquier precio.
Lo que he descubierto en esta nueva etapa de gestión/negocio en la que estoy ahora, para mi tristeza, es que el mundo "de los mayores" se rige bajo otras normas. Porque en un mismo proyecto, los objetivos muchas veces no confluyen o pueden llegar a ser opuestos. Jamás antes en mi vida habría imaginado que a alguien le podría interesar no llegar a tiempo a un proyecto (y no solo inter-empresas, sino intraempresa).
Y eso te cambia, qué remedio. Así que cuando ahora voy a una reunión con gente de otros países, en lugar de intentar adaptarme a su lengua materna, me callo como una perra para ver si capto conversaciones que ellos creen privadas (algún día hablaré del concepto de inmunidad lingüistica), o les obligo a hablar un mal inglés para que no se sientan cómodos.
Y es que la manera de comportarse cambia según el idioma. No sólo según el idioma en sí, que también, si no según si es tu lengua materna, una aprendida, si te sientes cómodo hablando en ella, etc. Los primeros meses en los que viví en Alemania, pasé de ser una persona muy extrovertida a ser justo lo opuesto. Mi manera de relacionarme se basaba en tener conversaciones fluidas, ácidas, con respuestas rápidas. Y hablar en un idioma que apenas conocía no me permitia ser así. Cuando ya cogí algo de fluidez la gente se sorprendía por el cambio. Me resultó muy muy curioso.
Y a lo que iba, es que me vino a la cabeza una analogía automovilística: con nuestra lengua materna conducimos como si fuese nuestro coche por una carretera conocida, confiados. Con una lengua extranjera sin embargo es como un coche de alquiler. Vamos "de prestado" conduciendo con cuidado porque no estamos acostumbrados.
Y de la misma manera que somos cuidadosos con el lenguaje, somos cuidadosos en la manera de comportarnos con los demás. Por eso es tan importante poder decidir que coche quieres coger por la mañana.
Quizás es a eso a lo que se referían nuestros padres cuando nos instaban a aprender idiomas: no sólo a abrir puertas, sino a aprender que no nos las cerraran.
Peeeero estuve hace un par de semanas de viaje en el extranjero, y me vino a la mente un pensamiento que tuve curiosamente cuando volví a Alemania un año después de marcharme. Es curioso porque durante el año en el que estuve viviendo allá, no reparé en ello. Y mira que otra cosa no, pero tiempo para pensar...
El caso es que hablar varios idiomas es una ventaja, eso está claro. Hablar en el mismo idioma que tu interlocutor facilita siempre el buen entendimiento. Si lo que buscas es un objetivo común.
He sufrido una transformación laboral en los últimos años que evidentemente me ha afectado en lo personal. Llevo muchos años trabajando, pero en mis inicios lo hacía desde un punto de vista de ingeniero, de solucionar problemas, de conseguir objetivos. Incluso cuando estuve en ventas, tratabamos de conseguir un beneficio para ambas partes, no vender a cualquier precio.
Lo que he descubierto en esta nueva etapa de gestión/negocio en la que estoy ahora, para mi tristeza, es que el mundo "de los mayores" se rige bajo otras normas. Porque en un mismo proyecto, los objetivos muchas veces no confluyen o pueden llegar a ser opuestos. Jamás antes en mi vida habría imaginado que a alguien le podría interesar no llegar a tiempo a un proyecto (y no solo inter-empresas, sino intraempresa).
Y eso te cambia, qué remedio. Así que cuando ahora voy a una reunión con gente de otros países, en lugar de intentar adaptarme a su lengua materna, me callo como una perra para ver si capto conversaciones que ellos creen privadas (algún día hablaré del concepto de inmunidad lingüistica), o les obligo a hablar un mal inglés para que no se sientan cómodos.
Y es que la manera de comportarse cambia según el idioma. No sólo según el idioma en sí, que también, si no según si es tu lengua materna, una aprendida, si te sientes cómodo hablando en ella, etc. Los primeros meses en los que viví en Alemania, pasé de ser una persona muy extrovertida a ser justo lo opuesto. Mi manera de relacionarme se basaba en tener conversaciones fluidas, ácidas, con respuestas rápidas. Y hablar en un idioma que apenas conocía no me permitia ser así. Cuando ya cogí algo de fluidez la gente se sorprendía por el cambio. Me resultó muy muy curioso.
Y a lo que iba, es que me vino a la cabeza una analogía automovilística: con nuestra lengua materna conducimos como si fuese nuestro coche por una carretera conocida, confiados. Con una lengua extranjera sin embargo es como un coche de alquiler. Vamos "de prestado" conduciendo con cuidado porque no estamos acostumbrados.
Y de la misma manera que somos cuidadosos con el lenguaje, somos cuidadosos en la manera de comportarnos con los demás. Por eso es tan importante poder decidir que coche quieres coger por la mañana.
Quizás es a eso a lo que se referían nuestros padres cuando nos instaban a aprender idiomas: no sólo a abrir puertas, sino a aprender que no nos las cerraran.
19 de octubre de 2016
De giraplatos y aprieta botones
Releyendo el blog me he dado cuenta de que he posteado muy poco este año, pero también de que estoy muy orgulloso de cada uno de los posts. Y ése era el verdadero objetivo, el escribir sólo cuando lo necesitara o sientese.
De esa manera voy acumulando experiencias y vivencias que contar, que extrapolar, que situar en un contexto real o fictício, enriqueciendo el resultado final. Y así no tengo por qué rellenar con mierda los textos, que es lo que me acabó pasando en el blog antiguo. Al que no le guste, que le dé al Ctrl+F4 y listo (con Ctrl se cierra la ventana, con Alt el navegador. De nada).
También es cierto que últimamente la vida me sonríe bastante, así que tengo poca mierda que sacar. Y siempre he escrito como valvula de escape, no para decir a los 4 vientos lo bonita que es la vida, y subir de paso 63 fotos de morritos y paisajes idílicos al feisbuk y al ínstagram (nótese el acento tónico en la primera sílaba si se quiere ser cool).
El caso es que le debía un texto a alguien a quien le tengo mucho cariño a pesar de no haber compartido muchísimo tiempo o actividades juntos. No diré que me habría gustado compartir más cosas, por que así estamos bien, y como reza el dicho del buen ingeniero: "si funciona, no lo toques". Pero cada vez que lo veo una sonrisa asoma en mi rostro porque es alguien que destila alegría. Va por ti, maestro.
_________________________________________________
De él siempre digo que cuando lo vi por primera vez me pareció un loco. Aparecía revolucionado en un grupo de hormonados adolescentes y era como echar pizza a una bañera llena de gremlins pasada la medianoche.
Vale que tenía que ser el contrapunto de otro adulto, que era un poco gruñón, pero creo que hasta él mismo admitiría que se pasaba de frenada. Intenso. Definitivamente esa era la palabra, intenso.
Bienintencionadamente nos transmitió muchisimos valores a pesar de su juventud y la dificultad de la tarea, porque he de confesar que no eramos fácil caldo de cultivo. A pesar de todo ello, formó parte (no diré importante porque tampoco es plan de venirse arriba y dedicarle el premio goya) de mi educación tanto deportiva como de cómo ser en la vida. Los años pasaron y le perdí la pista. Lugares comunes pero horarios distintos hicieron que pasara bastante tiempo sin saber de él.
Apareció de nuevo tan de repente como la primera vez. No sabría decir con exactitud cuando, pero nuestros caminos se cruzaron en la universidad de nuevo y la diferencia de edad ya no era tan importante. O quizás sí lo era, pero no le dimos importancia.
Aprendimos por separado pero a la vez que la vida es más perra de lo que nos habían contando, pero que si sabías darle la vuelta, no estaba tan mal después de todo. Refugios en medio de una tempestad constante de mierda. Todo lo que se puede hacer es seguir quedándose con las cosas buenas, como cuando terminas un proyecto o encuentras un trabajo que te guste, al menos durante un tiempo. O que se abra la puerta del ascensor y te encuentres con una cara conocida que hace tiempo que no veíais, y os pongáis al día en dos minutos.
Todo se reduce a eso, a seguir teniendo unos ojos que brillan debajo de la coraza de acero. Reírse de todo lo que nos rodea, seguir siendo niños en cuerpos de adultos, en chats de noches en blanco, kalikeñeando a diario si nos dejan, o con una cerveza en la mano.
Espero que leas este texto y te saque una sonrisa,
Kelzo
De esa manera voy acumulando experiencias y vivencias que contar, que extrapolar, que situar en un contexto real o fictício, enriqueciendo el resultado final. Y así no tengo por qué rellenar con mierda los textos, que es lo que me acabó pasando en el blog antiguo. Al que no le guste, que le dé al Ctrl+F4 y listo (con Ctrl se cierra la ventana, con Alt el navegador. De nada).
También es cierto que últimamente la vida me sonríe bastante, así que tengo poca mierda que sacar. Y siempre he escrito como valvula de escape, no para decir a los 4 vientos lo bonita que es la vida, y subir de paso 63 fotos de morritos y paisajes idílicos al feisbuk y al ínstagram (nótese el acento tónico en la primera sílaba si se quiere ser cool).
El caso es que le debía un texto a alguien a quien le tengo mucho cariño a pesar de no haber compartido muchísimo tiempo o actividades juntos. No diré que me habría gustado compartir más cosas, por que así estamos bien, y como reza el dicho del buen ingeniero: "si funciona, no lo toques". Pero cada vez que lo veo una sonrisa asoma en mi rostro porque es alguien que destila alegría. Va por ti, maestro.
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De él siempre digo que cuando lo vi por primera vez me pareció un loco. Aparecía revolucionado en un grupo de hormonados adolescentes y era como echar pizza a una bañera llena de gremlins pasada la medianoche.
Vale que tenía que ser el contrapunto de otro adulto, que era un poco gruñón, pero creo que hasta él mismo admitiría que se pasaba de frenada. Intenso. Definitivamente esa era la palabra, intenso.
Bienintencionadamente nos transmitió muchisimos valores a pesar de su juventud y la dificultad de la tarea, porque he de confesar que no eramos fácil caldo de cultivo. A pesar de todo ello, formó parte (no diré importante porque tampoco es plan de venirse arriba y dedicarle el premio goya) de mi educación tanto deportiva como de cómo ser en la vida. Los años pasaron y le perdí la pista. Lugares comunes pero horarios distintos hicieron que pasara bastante tiempo sin saber de él.
Apareció de nuevo tan de repente como la primera vez. No sabría decir con exactitud cuando, pero nuestros caminos se cruzaron en la universidad de nuevo y la diferencia de edad ya no era tan importante. O quizás sí lo era, pero no le dimos importancia.
Aprendimos por separado pero a la vez que la vida es más perra de lo que nos habían contando, pero que si sabías darle la vuelta, no estaba tan mal después de todo. Refugios en medio de una tempestad constante de mierda. Todo lo que se puede hacer es seguir quedándose con las cosas buenas, como cuando terminas un proyecto o encuentras un trabajo que te guste, al menos durante un tiempo. O que se abra la puerta del ascensor y te encuentres con una cara conocida que hace tiempo que no veíais, y os pongáis al día en dos minutos.
Todo se reduce a eso, a seguir teniendo unos ojos que brillan debajo de la coraza de acero. Reírse de todo lo que nos rodea, seguir siendo niños en cuerpos de adultos, en chats de noches en blanco, kalikeñeando a diario si nos dejan, o con una cerveza en la mano.
Espero que leas este texto y te saque una sonrisa,
Kelzo
22 de junio de 2016
Golf(o)
Ah, el noble arte del flirteo. O del ligoteo, que diría la chavalada. Mekameléaesapituki: y luego dicen que no vamos a peor...
El caso es que evidentemente es un juego de dos, pero por la parte que me corresponde suelo verlo como jugar un hoyo de golf.
Puedes hacer un golpe de salida perfecto y llegar al green en uno. Puedes hacer un golpe de mierda y tardar más en llegar, pero si insistes acabarás llegando también.
El problema es que independientemente de todo lo que te curres, de lo que hayas preparado el hoyo, hayas estudiado el green, el viento, la presión atmosférica y el árbol genealógico del jardinero, al final todo se reduce al último golpe.
El tiempo se para. El mundo se queda mudo por un instante. Sientes cada poro de tu piel. El latido de tu corazón retumba en tu cabeza mientras se acelera tanto que perderías las competiciones koreanas de no hacer nada . Y entonces te lanzas al vacío. Dejas que tu cuerpo actúe solo y en el último instante cierras los ojos porque no te atreves a verlo.
Y a veces se falla. Abres los ojos un instante antes de tiempo y ves cómo la bola hace una corbata-cobra y no entra en el hoyo. O te quedas corto porque faltó impulso. O le imprimiste demasiado ímpetu y se pasó de frenada. Y no queda otra si no aprender para la próxima vez.
Pero a veces, y sólo a veces y por eso precisamente valen la pena, todo encaja y el universo conspira para que a ese 90% se le añada el 10% restante. Y entonces merece la pena dejar de ser el caddie que tantas veces ha visto jugar a otros, para atreverse a coger los palos de nuevo años después de la última decepción.
Por que qué es la vida sino jugar desde que amanece hasta que los últimos rayos del sol se consumen y no hay tiempo para nada más antes de que nos engulla la noche.
El caso es que evidentemente es un juego de dos, pero por la parte que me corresponde suelo verlo como jugar un hoyo de golf.
Puedes hacer un golpe de salida perfecto y llegar al green en uno. Puedes hacer un golpe de mierda y tardar más en llegar, pero si insistes acabarás llegando también.
El problema es que independientemente de todo lo que te curres, de lo que hayas preparado el hoyo, hayas estudiado el green, el viento, la presión atmosférica y el árbol genealógico del jardinero, al final todo se reduce al último golpe.
El tiempo se para. El mundo se queda mudo por un instante. Sientes cada poro de tu piel. El latido de tu corazón retumba en tu cabeza mientras se acelera tanto que perderías las competiciones koreanas de no hacer nada . Y entonces te lanzas al vacío. Dejas que tu cuerpo actúe solo y en el último instante cierras los ojos porque no te atreves a verlo.
Y a veces se falla. Abres los ojos un instante antes de tiempo y ves cómo la bola hace una corbata-cobra y no entra en el hoyo. O te quedas corto porque faltó impulso. O le imprimiste demasiado ímpetu y se pasó de frenada. Y no queda otra si no aprender para la próxima vez.
Pero a veces, y sólo a veces y por eso precisamente valen la pena, todo encaja y el universo conspira para que a ese 90% se le añada el 10% restante. Y entonces merece la pena dejar de ser el caddie que tantas veces ha visto jugar a otros, para atreverse a coger los palos de nuevo años después de la última decepción.
Por que qué es la vida sino jugar desde que amanece hasta que los últimos rayos del sol se consumen y no hay tiempo para nada más antes de que nos engulla la noche.
26 de mayo de 2016
Componentes PC (parcialmente conectados)
Alguna vez ya he comentado que tengo un don, bastante inútil por cierto, gracias al cual encuentro canciones que describen a la perfección mi estado anímico. A veces suenan en la radio y mi mente hace un 'clic'. Otras veces, como hoy, simplemente me encuentro cantado una canción que tenía en la memoria. Precisamente esa, a la que en su día no le presté demasiada atención, aparece como por arte de magia. Con un piano, precisamente un piano, que tiene unos bajos que golpean como martillos pilones: rítmicos, precisos, demoledores.
Puede ser que acierten por la melodía, por la letra, o por ambas a la vez. El caso es que el otro día estuve en una situación bastante intensa, pero no reaccione en ese momento. No es que me quedara paralizado, sino que fue una sensación de llamar a alguien por teléfono, que dé tono, pero la persona al otro lado no lo descuelgue.No se muy bien cómo explicarlo, pero no es la primera vez que me pasa.
Siempre he pensado que la psique humana se da un aire a un ordenador. El procesador sería la parte racional de la mente, los recuerdos el disco duro, los oídos el micrófono, la voz los altavoces, etc. Para la parte emocional es más difícil encontrar la analogía, pero yo la comparo con la tarjeta gráfica. Funciona de manera parecida al procesador, pero la información que maneja es diferente.
De procesador nunca me he quejado, aunque a veces me haga overclocking y me quede un poco chamuscado. Y de gráfica creo que no tengo una de alta gama, pero funciona relativamente bien. Mi problema es que el cable que contecta ambos dispositivos es defectuoso. Vino mal de fábrica, y no he conseguido que me lo cambien. O quizás soy yo el que lo desconecta.
Por eso nunca consigo conectar los dos hemisferios. O lo hago a destiempo. O lo hago mal y uno le envía información errónea al otro. En particular el otro día debió de soltarse y directamente la gráfica no respondia. Así que cuando el procesador le llamó, sólo hubo silencio al otro lado.
Pero hoy el cable se ha reconectado y todo ese torrente de emociones ha venido de golpe. Inconscientemente, sin esperarlo. Ha aparecido sin tan siquiera saber que estaba ahí. Y todo ese silencio que llenó la ausencia de palabras el otro día se ha llenado con otra cosa. Inmaterial, irracional, pero que identifico con la siguiente canción.
Decían en la vida es bella que el silencio era aquel que desaparecía si le llamabas. Yo sólo sé que hay silencios cómplices y silencios incómodos; silencios a gritos y silencios monótonos; pausas dramáticas, oídos sordos. Yo sólo se que hay palabras que no dicen nada y silencios que lo dicen todo.
Puede ser que acierten por la melodía, por la letra, o por ambas a la vez. El caso es que el otro día estuve en una situación bastante intensa, pero no reaccione en ese momento. No es que me quedara paralizado, sino que fue una sensación de llamar a alguien por teléfono, que dé tono, pero la persona al otro lado no lo descuelgue.No se muy bien cómo explicarlo, pero no es la primera vez que me pasa.
Siempre he pensado que la psique humana se da un aire a un ordenador. El procesador sería la parte racional de la mente, los recuerdos el disco duro, los oídos el micrófono, la voz los altavoces, etc. Para la parte emocional es más difícil encontrar la analogía, pero yo la comparo con la tarjeta gráfica. Funciona de manera parecida al procesador, pero la información que maneja es diferente.
De procesador nunca me he quejado, aunque a veces me haga overclocking y me quede un poco chamuscado. Y de gráfica creo que no tengo una de alta gama, pero funciona relativamente bien. Mi problema es que el cable que contecta ambos dispositivos es defectuoso. Vino mal de fábrica, y no he conseguido que me lo cambien. O quizás soy yo el que lo desconecta.
Por eso nunca consigo conectar los dos hemisferios. O lo hago a destiempo. O lo hago mal y uno le envía información errónea al otro. En particular el otro día debió de soltarse y directamente la gráfica no respondia. Así que cuando el procesador le llamó, sólo hubo silencio al otro lado.
Pero hoy el cable se ha reconectado y todo ese torrente de emociones ha venido de golpe. Inconscientemente, sin esperarlo. Ha aparecido sin tan siquiera saber que estaba ahí. Y todo ese silencio que llenó la ausencia de palabras el otro día se ha llenado con otra cosa. Inmaterial, irracional, pero que identifico con la siguiente canción.
Decían en la vida es bella que el silencio era aquel que desaparecía si le llamabas. Yo sólo sé que hay silencios cómplices y silencios incómodos; silencios a gritos y silencios monótonos; pausas dramáticas, oídos sordos. Yo sólo se que hay palabras que no dicen nada y silencios que lo dicen todo.
20 de mayo de 2016
Faraones, fanáticos y otras farándulas
Hoy hace justo una semana que llegaba a casa después de coger (entre otros) un El Cairo - Londres. Llegué igual que acabo de llegar hoy, pero bien podía haber no llegado. Todos los que nos montamos en aviones en ese viaje sabiamos lo que había.
El problema es que a veces olvidamos que eso es lo que hay siempre, a diario en nuestra vida cotidiana. Un conocido me comentaba hoy que "vaya suerte". Lo curioso es que acto seguido me comentaba que este año iba a correr el encierro, como todos los años, con la mejor de sus sonrisas y los ojos llenos de ilusión.
Un accidente de tráfico, una visita al médico en la que te descubren un cancer terminal, un resbalón en la bañera. Y se acabó. A la muerte no hay que tenerle miedo, porque entonces viviriamos paralizados por el terror. Lo único que no hay que perderle es el respeto.
Por eso, y aunque suene a gurú barato, aprovecha y vive la vida lo mejor que puedas. No voy a decir esa gilipollez de vive como si no fueses a estar mañana, porque entonces iríamos de un extremo al otro. Pero nunca dejes de ser consciente de que la parca nos vigila y sólo ella sabe cuando va a venir a saludarnos. Lo que quieras hacer hoy, lo que de verdad tengas ilusión por hacer, haz todo lo que esté en tu mano por conseguirlo. Quizás mañana no estés para tener otra oportunidad.
11 de marzo de 2016
Mujeres y hombres, sin viceversa
No me gustan las feminazis. No me gustan los anormales que les pegan a sus mujeres, o que se sienten superiores; o que las tratan como objetos. No me gusta la gilipollez lingüistica de moda de decir todos y todas. No me gustan las personas que se acercan a hablar a otro ser (hombre, mujer o animal) sin respeto.
Todos tenemos contradicciones. Grandes y pequeñas. Vivimos en una sociedad compleja, fruto de miles de años de evolución cívica, que además sigue inmersa en ese proceso a una velocidad que nunca había adquirido antes. Y esos milenios son transmitidos a las nuevas generaciones en cuestiones de años. En una educación express casi siempre transmitida priorizando intereses particulares. Es normal que tengamos contradicciones. La alternativa a eso sería que nos explotara la cabeza.
Somos la sociedad que abolió la esclavitud, pero la misma que siglos antes la creó. Que permitió a las mujeres votar, cuando al crear la democracia ni si quiera se planteó el incluirlas, porque no se consideraban ciudadanos. Ciudadanas, me dirá alguna, en su afán de llegar a una igualdad mal entendida. No se les consideró ciudadanos, con o, porque nunca se les consideró iguales a los hombres. Y al llamarlas ciudadanas, se les excluye del conjunto único, diferenciandolas de nuevo.
Y aún hoy en día hemos conseguido una igualdad sólo intermitente. No se trata de considerar iguales dos grupos. Se trata de considerar un único conjunto de seres humanos. Cada uno con sus particularidades de sexo, etnia y particularidades genéticas. Ojo, que la política y la religión no vienen de serie, esas nos las inculcan (aunque algunos nazcan reyes, debe ser algún gen específico), y de eso hablaremos otro día.
Y soy el primero al que le parece ridículo cuando una mujer se pone un vestido con cremallera en la espalda, porque no puede cerrarla sola. Pero también soy el primero que se derrite con la sensual idea de bajar esa misma cremallera. El problema es que como sociedad, vemos ese gesto como debilidad, y es justo todo lo contrario. Es la vuelta que le dieron las mujeres a ser consideradas objetos: tú me quitas el poder? tú me conviertes en una cosa? Preparate a una buena sesión de marketing y publicidad, porque vas a acabar perdiendo el culo por conseguirla.
Esos son los micromachismos que tenemos grabados a fuego, ellos y ellas (aquí sí hago distinción, para enfatizar). Y quitárnoslos es como dejar de fumar: sencillamente es una cosa que el común de los mortales no puede hacer de un día para otro.
Quién sabe. Quizás algún día consigamos sacar nuestra cabeza de nuestro propio culo y consigamos vivir todos en un mundo mejor: donde no haya niveles de pobreza y hambre que nos hagan retirar la mirada al mirarnos al espejo; donde podamos ser felices trabajando en algo que nos gusta, teniendo tiempo para conciliar; donde sepamos desprendernos de este capitalismo casposo que nos lastra como una lacra; donde por fin convivamos en paz.
Pero qué voy a saber yo de nada. Si sólo soy un retrógrado que sigue abriendo las puertas, disfrutando de las vistas de unas piernas bonitas, leyendo poemas y creyendo en un romanticismo medieval. Que sólo piensa en utopías. En macrogilipolleces.
Todos tenemos contradicciones. Grandes y pequeñas. Vivimos en una sociedad compleja, fruto de miles de años de evolución cívica, que además sigue inmersa en ese proceso a una velocidad que nunca había adquirido antes. Y esos milenios son transmitidos a las nuevas generaciones en cuestiones de años. En una educación express casi siempre transmitida priorizando intereses particulares. Es normal que tengamos contradicciones. La alternativa a eso sería que nos explotara la cabeza.
Somos la sociedad que abolió la esclavitud, pero la misma que siglos antes la creó. Que permitió a las mujeres votar, cuando al crear la democracia ni si quiera se planteó el incluirlas, porque no se consideraban ciudadanos. Ciudadanas, me dirá alguna, en su afán de llegar a una igualdad mal entendida. No se les consideró ciudadanos, con o, porque nunca se les consideró iguales a los hombres. Y al llamarlas ciudadanas, se les excluye del conjunto único, diferenciandolas de nuevo.
Y aún hoy en día hemos conseguido una igualdad sólo intermitente. No se trata de considerar iguales dos grupos. Se trata de considerar un único conjunto de seres humanos. Cada uno con sus particularidades de sexo, etnia y particularidades genéticas. Ojo, que la política y la religión no vienen de serie, esas nos las inculcan (aunque algunos nazcan reyes, debe ser algún gen específico), y de eso hablaremos otro día.
Y soy el primero al que le parece ridículo cuando una mujer se pone un vestido con cremallera en la espalda, porque no puede cerrarla sola. Pero también soy el primero que se derrite con la sensual idea de bajar esa misma cremallera. El problema es que como sociedad, vemos ese gesto como debilidad, y es justo todo lo contrario. Es la vuelta que le dieron las mujeres a ser consideradas objetos: tú me quitas el poder? tú me conviertes en una cosa? Preparate a una buena sesión de marketing y publicidad, porque vas a acabar perdiendo el culo por conseguirla.
Esos son los micromachismos que tenemos grabados a fuego, ellos y ellas (aquí sí hago distinción, para enfatizar). Y quitárnoslos es como dejar de fumar: sencillamente es una cosa que el común de los mortales no puede hacer de un día para otro.
Quién sabe. Quizás algún día consigamos sacar nuestra cabeza de nuestro propio culo y consigamos vivir todos en un mundo mejor: donde no haya niveles de pobreza y hambre que nos hagan retirar la mirada al mirarnos al espejo; donde podamos ser felices trabajando en algo que nos gusta, teniendo tiempo para conciliar; donde sepamos desprendernos de este capitalismo casposo que nos lastra como una lacra; donde por fin convivamos en paz.
Pero qué voy a saber yo de nada. Si sólo soy un retrógrado que sigue abriendo las puertas, disfrutando de las vistas de unas piernas bonitas, leyendo poemas y creyendo en un romanticismo medieval. Que sólo piensa en utopías. En macrogilipolleces.
29 de febrero de 2016
Ashes' girl
- EN SERIO?
- Como lo oyes. Era perfecta. P-e-r-f-e-c-ta.
- Pero, cómo fue la cosa?
- No lo sé, no lo recuerdo bien. Había bebido mucho
---------------------------------------------------------------------------------
- El baboso aquel?
- Sí
- Qué dices tía, yo ni loca!
- Ya, ya, si yo pensaba igual, pero tenía un no se qué
---------------------------------------------------------------------------------
- Joder que si habías bebido, ibas como un atún
- Tú y tu puta manía de convocar al ciervo
- Será que vi Bambi de pequeño y me marcó
- Pues eso, me acerqué a ella en plan faker y le dije:
---------------------------------------------------------------------------------
- Un pestazo a alcohol, querrás decir
- Pues no era nada el pestazo para el aliento
- Peor me lo pones
- Pero es que fué tan gracioso lo que me dijo
---------------------------------------------------------------------------------
- "Qué hace un bar como éste orbitando alrededor de una chica como tú?"
- No.Me.Jodas.
- Cómo lo oyes.
- Y te mandó a la mierda, supongo
---------------------------------------------------------------------------------
- Sorprendeme.
- Pues si te digo la verdad, ni lo recuerdo.
- Alguna gilipollez fusilada de alguna peli. Lo peor es que se creerán originales.
- Pero no es lo que dijo. Si no cómo lo dijo. Le brillaban los ojos, tía.
---------------------------------------------------------------------------------
- Se rió. Como solo se puede reir una mujer que sabe que te va a robar el alma en los próximos 30 segundos.
- Nunca entenderé a las tías.
-Así te luce el pelo
- Y lo bien que vivo decidiendo yo lo que se ve en la tele?
---------------------------------------------------------------------------------
- En plan psicópata con sed de sangre?
- Qué tonta eres de verdad.
- Bueno, y luego qué?
- Pues ya sabes, el típico coqueteo. Una caída de pestañas, una sonrisa de flirteo...
---------------------------------------------------------------------------------
- Y lo sola, inmensa, vacía y triste que sientes tu cama por las noches?
- No estabamos hablando de mi.
- Pues eso. Sólo recuerdo que me quedé embobado mirando sus ojos. Eran oceanos insondables. Eran cantos de sirena llamandome a sus profundidades, para ahogarme. Lo peor es que era consciente de ello, pero no me importaba.
---------------------------------------------------------------------------------
- Cómo sabes manipularlos y jugar con ellos, perra.
- Jajajaja, pero con éste fue natural. Era muy mono, MUY mono tía.
- Y?
- Nada. No estoy buscando nada serio. Ya sabes que estoy mal con Marcos, pero de momento no le voy a dejar.
---------------------------------------------------------------------------------
- Que ñoñas eres tío.
- Cosas de leer a Becquer en bachiller.
- Bueno, y luego qué?
- Me acojoné tío. Me entro el canguelo y no supe que hacer. Era como el Titanic. Sabía que me hundía pero no podía hacer nada por evitarlo.
---------------------------------------------------------------------------------
- Cada mochuelo a su olivo?
- Me besó.
- Te besó?!?!?!
- Como hacía tiempo que no me besaban. Fue tan tierno como apasionado, tan dulce y tan sensual...
---------------------------------------------------------------------------------
- Te hiciste cacolas.
- Le comí la boca.
- LE COMISTE LA BOCA?
- Como lo oyes.
---------------------------------------------------------------------------------
- Y?
- Me asusté.
- Te metío mano o algo?
- Que va. Eso es lo peor. Sentí cómo me recorría un escalofrío, ese beso, ese momento, me atravesó el cuerpo y activó cada celula de mi piel.
---------------------------------------------------------------------------------
- Y???
- Y, qué?
- Que si hubo más tema
- Que va, cogió de repente y se fue.
---------------------------------------------------------------------------------
- Uy uy uy...
- Eso pensé yo. Balbuceé una exscusa rápida y me largue de ahí corriendo
----------------------------------------------------------------------------------
- Así, sin más?
- Sí
---------------------------------------------------------------------------------
- Y qué vas a hacer, tía?
- No lo sé
---------------------------------------------------------------------------------
- Y qué vas a hacer, tío?
- Buscarla
---------------------------------------------------------------------------------
- Buffff
- Calla, que encima perdí un zapato
---------------------------------------------------------------------------------
- Hombre, la ciudad es grande
- Lo sé
---------------------------------------------------------------------------------
- Un zapato? En la carrera?
-Sí. Encima eran nuevos.
---------------------------------------------------------------------------------
- Y cómo piensas encontrarla?
- No lo sé. Lo único que sé es que perdió este zapato de cristal...
- Como lo oyes. Era perfecta. P-e-r-f-e-c-ta.
- Pero, cómo fue la cosa?
- No lo sé, no lo recuerdo bien. Había bebido mucho
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- El baboso aquel?
- Sí
- Qué dices tía, yo ni loca!
- Ya, ya, si yo pensaba igual, pero tenía un no se qué
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- Joder que si habías bebido, ibas como un atún
- Tú y tu puta manía de convocar al ciervo
- Será que vi Bambi de pequeño y me marcó
- Pues eso, me acerqué a ella en plan faker y le dije:
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- Un pestazo a alcohol, querrás decir
- Pues no era nada el pestazo para el aliento
- Peor me lo pones
- Pero es que fué tan gracioso lo que me dijo
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- "Qué hace un bar como éste orbitando alrededor de una chica como tú?"
- No.Me.Jodas.
- Cómo lo oyes.
- Y te mandó a la mierda, supongo
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- Sorprendeme.
- Pues si te digo la verdad, ni lo recuerdo.
- Alguna gilipollez fusilada de alguna peli. Lo peor es que se creerán originales.
- Pero no es lo que dijo. Si no cómo lo dijo. Le brillaban los ojos, tía.
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- Se rió. Como solo se puede reir una mujer que sabe que te va a robar el alma en los próximos 30 segundos.
- Nunca entenderé a las tías.
-Así te luce el pelo
- Y lo bien que vivo decidiendo yo lo que se ve en la tele?
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- En plan psicópata con sed de sangre?
- Qué tonta eres de verdad.
- Bueno, y luego qué?
- Pues ya sabes, el típico coqueteo. Una caída de pestañas, una sonrisa de flirteo...
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- Y lo sola, inmensa, vacía y triste que sientes tu cama por las noches?
- No estabamos hablando de mi.
- Pues eso. Sólo recuerdo que me quedé embobado mirando sus ojos. Eran oceanos insondables. Eran cantos de sirena llamandome a sus profundidades, para ahogarme. Lo peor es que era consciente de ello, pero no me importaba.
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- Cómo sabes manipularlos y jugar con ellos, perra.
- Jajajaja, pero con éste fue natural. Era muy mono, MUY mono tía.
- Y?
- Nada. No estoy buscando nada serio. Ya sabes que estoy mal con Marcos, pero de momento no le voy a dejar.
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- Que ñoñas eres tío.
- Cosas de leer a Becquer en bachiller.
- Bueno, y luego qué?
- Me acojoné tío. Me entro el canguelo y no supe que hacer. Era como el Titanic. Sabía que me hundía pero no podía hacer nada por evitarlo.
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- Cada mochuelo a su olivo?
- Me besó.
- Te besó?!?!?!
- Como hacía tiempo que no me besaban. Fue tan tierno como apasionado, tan dulce y tan sensual...
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- Te hiciste cacolas.
- Le comí la boca.
- LE COMISTE LA BOCA?
- Como lo oyes.
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- Y?
- Me asusté.
- Te metío mano o algo?
- Que va. Eso es lo peor. Sentí cómo me recorría un escalofrío, ese beso, ese momento, me atravesó el cuerpo y activó cada celula de mi piel.
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- Y???
- Y, qué?
- Que si hubo más tema
- Que va, cogió de repente y se fue.
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- Uy uy uy...
- Eso pensé yo. Balbuceé una exscusa rápida y me largue de ahí corriendo
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- Así, sin más?
- Sí
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- Y qué vas a hacer, tía?
- No lo sé
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- Y qué vas a hacer, tío?
- Buscarla
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- Buffff
- Calla, que encima perdí un zapato
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- Hombre, la ciudad es grande
- Lo sé
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- Un zapato? En la carrera?
-Sí. Encima eran nuevos.
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- Y cómo piensas encontrarla?
- No lo sé. Lo único que sé es que perdió este zapato de cristal...
9 de noviembre de 2015
Creisicura
Me miras, de abajo a arriba. Sonríes coqueta y traviesa suspiras. Y mi garganta se atraganta al intentar tragar saliva.
Te pido de rodillas, luna no te vayas. Alumbraré la noche a ese corazón desilusionado a veces maltratado...
Respira. Respira hondo. Mientras te acercas taconeando a tu paso un millón de fantasías. Mis pupilas reflejan tu mirada divertida.
No te perdonaré si me dejas solo con los sentimientos que pasan como el viento y lo revuelven todo. Y me vuelven loco...
Tu hombro desnudo acompaña elegante a tu brazo cuando lo levantas para tomar mi mano. Y la posas en tu cadera, tomandome la otra y posándola en tu espalda. Firme, decidida, confiada. Sabiendo que has ganado antes de empezar. El mundo se congela nuestro alrededor. No existe nada más allá del abismo de tus ojos y del mar de tu perfume.
Loco por besar tus labios sin que quede nada por dentro de mí, diciéndotelo todo...
Intento hacer acopio de recuerdos y experiencias vividas para hacerte frente. Pero teniéndote enfrente todo se complica. Y de repente, el mundo vuelve a girar y de fondo la música nos inspira. Alguien o algo usurpa nuestros cuerpos y somos espectadores de nosotros mismos. Bailando despreocupados, entre risas cómplices.
No te perdonaré si me dejas por dentro con ese dolor, no te perdonaré...
Y por primera vez en mucho tiempo tengo mucho más miedo del contacto emocional que del físico. Por que me has tocado muy por debajo de la piel. Y sé, desde antes de que empezara a sonar la canción, que cuando acabe dejarás de ser mía. Que esto es un instante fugaz que recordaré a fuego.
Que al llegar la aurora no me digas adiós, no dejes ir el llanto de tantas canciones...
Nuestras caderas se acompasan entre ellas y los acordes intentan seguirlas, pero no pueden. Unidas pero separadas por un fino milímetro de pudor, de no dar ese último paso y lanzarse a la vorágine del deseo. Mi mente imagina qué habría pasado si esto hubiese pasado hace tiempo y no ahora. Cómo de distintas serían las cosas.
Por tantas promesas que se van volando que me vuelven loco...
Nuestras piernas terminan de tejer el encaje de muslos y tobillos, de rodillas y pies, jugando a las cuatro esquinas en una baldosa, mientras la canción da los ultimos estertores, agonizando. Como el momento que acabo de vivir.
Ay ay ay ay…
Por fin tu cabeza se levanta de mi hombro y nuestros cuerpos se despegan. Y sólo cuando separas tu pecho del mío, me doy cuenta del calor que me transmitías y descubro el hielo que llevo dentro. Y de nuevo me miras. Pero me miras diferente. Porque ya no soy el mismo. Y una luz brilla en el fondo insondable del oceano de tu mirar.
Y yo, tan sólo puedo pedirte de rodillas, Luna no te vayas...
Te pido de rodillas, luna no te vayas. Alumbraré la noche a ese corazón desilusionado a veces maltratado...
Respira. Respira hondo. Mientras te acercas taconeando a tu paso un millón de fantasías. Mis pupilas reflejan tu mirada divertida.
No te perdonaré si me dejas solo con los sentimientos que pasan como el viento y lo revuelven todo. Y me vuelven loco...
Tu hombro desnudo acompaña elegante a tu brazo cuando lo levantas para tomar mi mano. Y la posas en tu cadera, tomandome la otra y posándola en tu espalda. Firme, decidida, confiada. Sabiendo que has ganado antes de empezar. El mundo se congela nuestro alrededor. No existe nada más allá del abismo de tus ojos y del mar de tu perfume.
Loco por besar tus labios sin que quede nada por dentro de mí, diciéndotelo todo...
Intento hacer acopio de recuerdos y experiencias vividas para hacerte frente. Pero teniéndote enfrente todo se complica. Y de repente, el mundo vuelve a girar y de fondo la música nos inspira. Alguien o algo usurpa nuestros cuerpos y somos espectadores de nosotros mismos. Bailando despreocupados, entre risas cómplices.
No te perdonaré si me dejas por dentro con ese dolor, no te perdonaré...
Y por primera vez en mucho tiempo tengo mucho más miedo del contacto emocional que del físico. Por que me has tocado muy por debajo de la piel. Y sé, desde antes de que empezara a sonar la canción, que cuando acabe dejarás de ser mía. Que esto es un instante fugaz que recordaré a fuego.
Que al llegar la aurora no me digas adiós, no dejes ir el llanto de tantas canciones...
Nuestras caderas se acompasan entre ellas y los acordes intentan seguirlas, pero no pueden. Unidas pero separadas por un fino milímetro de pudor, de no dar ese último paso y lanzarse a la vorágine del deseo. Mi mente imagina qué habría pasado si esto hubiese pasado hace tiempo y no ahora. Cómo de distintas serían las cosas.
Por tantas promesas que se van volando que me vuelven loco...
Nuestras piernas terminan de tejer el encaje de muslos y tobillos, de rodillas y pies, jugando a las cuatro esquinas en una baldosa, mientras la canción da los ultimos estertores, agonizando. Como el momento que acabo de vivir.
Ay ay ay ay…
Por fin tu cabeza se levanta de mi hombro y nuestros cuerpos se despegan. Y sólo cuando separas tu pecho del mío, me doy cuenta del calor que me transmitías y descubro el hielo que llevo dentro. Y de nuevo me miras. Pero me miras diferente. Porque ya no soy el mismo. Y una luz brilla en el fondo insondable del oceano de tu mirar.
Y yo, tan sólo puedo pedirte de rodillas, Luna no te vayas...
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