25 de junio de 2019

Érase una vez el amor (I)

La conexión con otra persona se puede explicar o intentar definir de muchas maneras, pero al menos en mi caso lo englobo en 3 aspectos principales:

- El cerebro: la sintonía racional/intelectual que se desprende de una conversación. Aquí incluyo el humor porque me parece muy importante y que es una parte muy característica del ser.

- El corazón: difícil de describir pero básicamente la capacidad o sobre todo la manera de querer. Aquí se engloban el querer a la familia, a los amigos o a la pareja. El amor puro y casto vamos.

- La química: La atracción instintiva, animal. El tedabacomoacajónquenocierra, el no puedo dejar de imaginarte y no jugando al parchís precisamente.

Es como si cada ser humano fuese una pieza de un puzzle: hay piezas que no encajan, piezas que encajan y piezas que parece que encajan... pero no. Y ojo, que por supuesto no somos inmutables y cambiamos con el tiempo, lo que lo hace todavía más complejo e interesante.

Pero por hacer un conjunto de estereotipos y obligarme a escribir un poco, voy a tratar de encontrar una canción para los arquetipos más comunes y redactar un pequeño texto parcial(o total)mente autobiográfico. Dentro intro:


Sábado noche, 2 AM. La noche va bien y estás con el piloto automático, aunque vas con dos copas encima y una sonrisilla asoma en tu rostro. Estas hablando con tus amigos cuando algo en tu interior da un respingo y te pones tenso. Unos ojos, unos labios, un cuello, un escote, cada cual con sus gustos. Pero sin ninguna razón aparente más allá de lo que ves te sientes increiblemente atraído por esa persona. Y los grupos etilos hacen que tu vergüencita se quede en un rincón mientras te acercas.  Sí, es mono, o guapa, pero hay algo más. 

Tras un saludo corporal (sobran las palabras), tu piel se roza con la suya y una imagen viene a tu cabeza: no, no son un par de mecedoras en un porche con dos ancianos dándose la mano. Es más bien una escena random de 50 sombras de Grey. Es tu pulso palpitando por debajo de la cintura, es el instinto animal rugiendo por encima de tu cerebro.Y entonces al mirarle a los ojos ves ese deseo reflejado y te besas, corrijo, te devoras mientras la noche, tu cuerpo y el suyo funden a negro. 

Lo químico es lo kinestésico, las feromonas a paladas, la llamada de la jungla. Si a lo químico no se le suma nada más, tenemos un onenightstand, un polvo de una noche o un aquitepilloaquítemato según el sistema de referencia empleado.

Si se le suma el cerebro, tendremos un follamigo. Pero ojo porque el follamigo es una sustancia sumamente volátil. Su enlace covalente puede variar encontrando otro átomo con mayor afinidad valenciana o aún peor: tender a un enlace iónico en lo que se conoce como proceso de aminovio o no-novia. Camila lo resume en: "dices que sólo somos amigos, pero los amigos no saben a que sabe la piel del otro"

Si se le suma el corazón, tendremos una relación romántica. Pero ojo que la falta de conexión racional suele derivar en amores obsesivos.


He de admitir que para mi éste es el más desconocido de los 3 aspectos. Ya he dicho mil veces que soy demasiado racional, pero siempre he pensado que mi cuerpo es más sabio que yo. Por eso cuando me preguntan por mi sexualidad, no queda sino recordar que no hay que ponerle puertas a la pasión. Citando a los grandes filósofos empirístas:

"Si me la pone tiesa, me lo follo"


21 de abril de 2019

Blanco sobre azul

Supongo que habría momentos previos pero el recuerdo que tengo asociado a empezar a escribir es una ciudad de costa, no sabría decir cual, con el sonido del mar rompiendo de fondo.  Era de noche, cómo no, y supongo que cogí algún papel que estuviera a mano y empecé a escribir lo que me vino a la cabeza. Sí, seguramente sería alguna chica, y es que siempre he sabido que escribo para sacar cosas que tengo dentro que no sé sacar de otra manera. Seguramente el papel acabó lleno de tachones y borrones, como mi mente por aquella adolescente época.

Lo cierto es que he de admitir que sigo igual. No con la mente emborronada (todo tiene su momento), sino sin tener una libretita en condiciones para escribir, como sí tiene mi hermano irreflexivo de otra madre. También me sigue inspirando el mar. Algo tendrá esa inmensidad insondable, esa sonora calma, ese baile caprichoso y ordenado a la vez. Quizás la analogía con la vida que lleva implícita, quizás que sigue siendo de las pocas cosas que la humanidad no ha sido capaz de sobrepoblar (todavía) o en las que, al menos visualmente, el impacto de nuestra especie de monos evolucionados es menos patente.

Lo curioso es que nunca me lo había planteado, pero probablemente mi inspiración marítima tenga mucho que ver con un rasgo de mi escritura y es que trato que sea rítmica. Bueno, no es que sea una intención, sino que cuando escribo se activa un metrónomo en mi cabeza y las letras fluyen bailando a ese son. Ojo, que muchas veces los textos resultantes son basura, pero basura rítmica quécarallo.

Y era inevitable que por aquellos tiempos y con el runrun marino machacón, no surgiera un idilio hormonado con el rap. Aunque el tiempo ha apagado la llama, siguen estando las brasas que de vez en cuando alimenta algún viento huracanado con olor a perfume de mujer, y vuelvo a comulgar con el beat. Porque a otros les conmueve una voz angelical en una octava imposible, un clavicordio en re menor o la saeta a un cristo. Pero a mi, un alma atormentada escupiendo por la boca lo que no sabe expresar mejor de otra manera, me toca la fibra.

Porque como decía Nach, la música es el idioma de los dioses. Pero ya que tuvieron a bien ponernos por aquí, qué menos que hacerles los coros cuando hablan.

5 de febrero de 2019

Broken strings

"Cuando acabas de romper algunos caminos con alguien, deben evitarse ciertos lugares, incluso ciertas horas del día. La ciudad se convierte en un campo de batalla desierto, lleno de minas emocionales. Tienes que tener mucho cuidado donde pones los pies, si no quieres deshacerte."

Carry Bradshaw

Hoy te he visto. Hacía semanas que no sabía de ti porque, aunque no intentaba evitarte, no solemos frecuentar los mismos sitios. Pero al aparcar he visto tu coche, y me he temido lo peor. Yo sabía que ibas a estar ahí, pero yo no debía estar. El destino quiso que ayer no se pudiera jugar por la dichosa nevada, y se tenía que jugar hoy. Precisamente hoy. Ahí. A esa hora.

La verdad es que tú no tienes la culpa, pero verte me escuece el alma. Por lo que fue, pero sobre todo por lo que pudo haber sido. Porque me pusiste un futuro en las manos, como una bola de cristal de los días venideros, y yo me ilusioné viendo el contenido, lleno de brillibrilli. Pero la bola se resquebrajó y todo se desvaneció de pronto, deslizándose como arena entre los dedos. Y yo aún estoy mirandome las manos como un idiota.

Cuesta mucho seguir adelante cuando la vida te venda los ojos, hace que des 10 vueltas a un palo y luego te dice: tirapadelante. Ningún viento es favorable para quien no tiene rumbo. El problema es que tampoco puedo volver a Ítaca. La engulló el mar en un intento de salvarnos antes de que nos ahogasemos los dos. Ahora sólo queda esperar con la mar en calma, sin tapones en los oídos porque ni siquiera quedan sirenas; solo queda el vacío, la nada.

Paradójicamente la última vez que pasé por esto todo fue más fácil. El peso del mundo me aplastaba entre cuatro paredes, tenía los ojos rojos y un nudo en la garganta. Pero había una razón para ello. Encontré otro cometa en el cielo y juntos ardimos atravesando la atmósfera, iluminándolo todo en un camino hacia la desintegración mutua. Fue doloroso pero bonito de veras, dos adolescentes que no fueron capaces de controlar su fuego interior.

Esta vez, en cambio, todo es menos llamativo, menos dramático, más silencioso. Pero las brasas de una frustración que aún no supero me siguen consumiendo lentamente por dentro. Y duele. Joder que si duele.


2 de noviembre de 2018

Cuando me faltes

Te irás. Te irás en silencio, a escondidas.
Huirás como un delincuente escapa
de la escena de un crimen suicida

Te llevarás contigo a la mujer de bandera,
la que me miraba por dentro del alma,
y hacía perfecta una tarde cualquiera

Te irás. Te irás corriendo, te irás deprisa.
Contigo se irá la niña, con su voz cariñosa,
esos ojos brillantes y una mágica sonrisa

Se irá también, gracias al cielo, la loca,
que volviéndome loco, sin poder predecirla,
me hacía sentir vivo con cada beso en la boca
 
Te irás. Te irás sin razones ni explicaciones.
Sin hacerle entender a mi cerebro racional,
todo lo irracional que tienen las emociones

Dejarás atrás dos años de sueños e ilusiones,
de una fantasía que pudo ser toda una vida,
pero acabó dejando a medias dos corazones

14 de septiembre de 2018

De mudanza

Veo cómo sacas tus últimas prendas de ropa del armario, mientras las metes en la enésima caja de cartón. Observo absorto, incapaz de hacer nada ante la dolorosa metáfora de lo que estás haciendo dentro de mí, dejándome tan vacío por dentro como ese armario que nunca fue suficiente para ti. Jamás pensé que tendría algo en común con un armario de dormitorio.

- Creo que ya está todo - dices mientras sueltas un suspiro de trabajo bien hecho

+ Vale - Es todo lo que alcanzo a decir

Miro cómo tus curvas describen una recta perfecta mientras atravisesas el pasillo, por última vez. Me encantaría que el pasillo fuese eterno y no acabase nunca.

- Quieres quedarte el ... - dices señalando algún objeto y diciendo un nombre que no llegará a mi consciente

Quiero que te quedes TÚ!, grito en mi mente tan fuerte que me duele la cabeza por no poder decirlo en alto

+ No, tranquila, llévatelo - como te llevas todo lo demás que hacia merecer la pena vivir en esta casa - ya compraré otro. Como si todo en la vida se pudiese reemplazar. Como si fuese a encontrar a otra chica como tú en una estantería de supermercado.

- Pues creo que ya está todo - dices mientras rehúyes mi mirada, con un deje de nerviosismo en tu voz y con ganas de que esto acabe cuanto antes

+ Quieres que te ayude a meterlo en el coche? - consigo decir mientras se me hace un nudo en la garganta y una presión que no sé de donde sale me oprime por dentro haciendo difícil hasta respirar

- No, tranquilo, puedo yo sola - Lo sé, no me necesitas y puedes vivir sin mí. Ya había captado el mensaje

Nos quedamos mirando a los ojos, ahora sí, mientras una caja de cartón, 20 centímetros y un abismo insalvable se interpone entre tú y yo. Como si con tu mente bloqueases mis brazos y mis intenciones de abrazarte, pero por si acaso montas una barricada.

- Bueno... adiós - y 180 grados tuyos son suficientes para que mi corazón dé un triple tirabuzón invertido

+ Adiós - conseguiré decir un minuto más tarde, cuando el hechizo de verte marcharte se rompa por fin y consiga articular una palabra. Aunque ya estés a 200 metros, aunque ya tenga que imaginarte en lugar de verte. Y apoyado en la puerta con la mirada de los mil metros, un autómata ocupará el lugar de mi cerebro, porque ya no tendré fuerzas para seguir adelante. Contemplaré cómo el robot cerrará la puerta e irá a una habitación imaginaria para coger la coraza.

Y de nuevo se la pondrá, y la volverá a apretar. Tan pesada como siempre, pero un poco más prieta esta vez, tan tensa que note cómo el corazón casi no puede latir, para que duela un poco menos, si es que eso es posible. Y me sentiré extrañamente en casa, con una vocecilla diciéndome al oído: "te lo dije, no te la tenías que haber quitado".

Y yo solo podré esbozar mi vieja sonrisa de lobo de mar y, mientras el agua salada vuelve a azotar mi rostro, solo podré responder: "y cómo no me la iba a quitar".

10 de febrero de 2018

Esta puede ser la última entrada del blog

A veces, el ser humano es capaz de experimentar una sensación de paz, de quietud, de tranquilidad extrema justo al darse cuenta de que va a dejar de existir. No me refiero al instante en el que te apuntan con una pistola, ahí experimentas canguelo, adrenalina y poco más. Me refiero al hecho de que el ser humano es el único animal consciente de su propia muerte, o eso dicen.

Yo lo asocio a ser un habitante de Hiroshima viendo el pepino caer del cielo, y decir, hastaluegoMariCarmen. Aquí se acaba lo bueno, fue bonito mientras duró. Y mientras el resto del mundo gira alocadamente, corriendo de aquí para allá, gritando como posesos como si eso fuera a hacer que los megatones cambiasen de rumbo.

Últimamente tengo esa sensación cuando leo las noticias. Más que de bomba nuclear, es de máquina del tiempo. De estar entrando en cuéntame, pero en las primeras temporadas. Leo que han condenado a un chaval a pagar 480€ por poner su cara en una foto de una cofradía. "Delito contra los sentimientos religiosos", permitanme que me ría. Y ojo, que no me parece mal que exista ese delito. Que entiendo que si entro en una Iglesia y me cago en un altar y con la mierda escribo "dios ha muerto", pues igual sí que se me ha ido la mano el homenaje a Nietzsche, y me parecería bien que me multasen.

Lo que me hace gracia, es que alguien no pueda escribir un tweet, colgar una foto en FB, o escribir una entrada porque unos pielfina consideran que "les ha ofendido". Porque cada vez irán teniendo la piel más fina y cada vez se podrá decir menos. Hablaríamos de otra cosa si fueran a su cofradía y le peguen una careta al cristo, porque ahí se están metiendo en su terreno. Pero no, este señor simplemente subió una foto a Instagram. Y eso es lo que no puede ser. Si el ofendido va a buscar el problema, el problema lo tiene él. Pero claro, trata de razonar con alguien que rige su vida por una fe irracional...

El problema evidentemente está, oh!sorpresa!, en que el Estado (y digo estado porque el que se desayune a estas alturas que no hay separación de poderes y que vivimos en un estado totalitario...) lo permite. Y no es un caso aislado, lo hemos visto con Wyoming y los caídos, las injurias al rey de Pablo Hasel (¿por qué no hay delito imputable al rey por injurias a la ciudadanía? Ese sí que lo petaría), los tweets de Irene Villa a los que ella mísma no vió problema, la muerte de un hombre de Estado y de altura como Carrero Blanco, y muchos más.

Pensaba desde hace tiempo que vivía en un país de idiotas. Veo que me equivocaba, que el idiota era yo. España no está llena de idiotas, está llena de cobardes, de gente que no ha perdido el norte porque nunca lo ha tenido. Nos hemos dedicado a huir de las llamas. Y los responsables que tenían que hacernos de faro, tenían menos luces que aviones el aeropuerto de Castellón. Así que no cambiamos no por no ver las bondades del presente y del futuro, sino porque nos da miedo dejar de vivir en el pasado.

Hace poco más de 3 años unos señores que también eran de una cofradía, se dieron una vuelta por París a expresar su parecer sobre lo que se podía y lo que no se podía decir. El país entero mostró su repulsa, defendiendo sus valores. Aquí censuramos "el jueves" porque aypofavó, qué faltones.
Decían que la única salida de España era a través de los Pirineos. Va a ser que tenían razón.

1 de octubre de 2017

Nos engañan como a taiwaneses... digooo... como a chinos

Me preguntaba el otro día un amigo qué opinaba sobre Cataluña. Como buen amante de los calçots, le dije "Qué de Cataluña?" y me contestó "Todo esto".

Y creo que con eso todo quedó definido. Todo esto, como si juntar churras con merinas ayudase a aclarar las cosas. De todo lo que está pasando en Cataluña sólo hay una lectura sensata: dos posturas/estructuras mirando únicamente por sus propios intereses. Y por intereses, que no se entienda el bien común de los pueblos que representan, sino taparse sus verguenzas, sus 3% y sus corruptelas, sus pufos de las autopistas y sus incendios de pura coincidencia y casos aislados. 

Todo lo demás, se podrá enfocar desde mil puntos de vista, pero la verdad, la verdadverdaderadelabuena,  de la que es verdad  porque te lo digo yo, se ha resumido estos días perfectamente en muchas viñetas en las que quedaba patente que todo esto es una cortina de humo y que ambos lados simplemente buscan el rédito político. Como dijo Évole en su día, cuando los informadores hacen humor, a los humoristas no les queda otra que informar.

Pero ya que me sacas el tema, voy a poner mi granito de arena personal. A estas alturas de partido, en pleno s. XXI tiene que ser una coña que alguien diga y se crea de verdad eso de salir de España para entrar en la Unión Europea. Qué hará Cataluña cuando el Valle de Arán se quiera independizar? Un poco de seriedad, señores.

Ojo, que me parece fenomenal que alguien esté descontento con sus condiciones y quiera cambiarlas. De hecho ya lo hicieron con el estatut hasta que vino el PP a llamar a papá constitucional a decir lo que era o no era una nación, faltaría más. A ver si no va a saber un papel que se lo metieron por el gaznate a España con una pistola en la cabeza no va a entender de democracia, con la cantidad de veces que se ha reformado preguntando al pueblo... oh wait.



Desde el punto de vista más etéreo, filosófico, hay dos posturas. Las más "catalanistas" definen el problema como un matrimonio. Visto así, está claro que sí el marido España te maltrata (que no es subjetivo ni ná el termino en este contexto), qué menos que llamar al 016 y que los vecinos se pongan de tu parte. Los "españolistas" por su parte, lo ven como una comunidad de vecinos en la cual el vecino del 4o no puede coger y hacer lo que le salga de las pelotas de repente. Hay unas normas vigentes, y dentro de esas normas hay herramientas para cambiarlas. Úsalas en lugar de tomar atajos que no van a ningún lado.

El problema es que como casi todo en esta vida, no hay nada blanco o negro, y todo es un poco más gris. Quizás todo debería empezar con el sentimiento de pertenencia. A esa manía del ser humano de apropiarse de aquello donde pace, como si un árbol de 400 años tuviese que pertenecer a alguien porque el verano pasado se construyó una casita justo al lado.Estamos de paso y mientras sigamos sin entenderlo, seguiremos discutiendo por cosas que no tienen sentido.

Y para cerrar. toquemos el tema que la gente considera más polémico cuando en realidad es el más simple. El concepto de patria, o de nación. Ese concepto solo tiene sentido cuando se enfrenta a algo. A un invasor, a un enemigo extranjero. Quién ha invadido qué? Ese fanatismo cala en aquellos que no tienen nada con lo que llenarse el espíritu, y los que mandan lo saben.

El concepto de algo más grande, llámese como quiera llamarse, hay que trabajarlo y regarlo a diario para que dé sus frutos, y no se consigue ni gritando "a por ellos" a los coches de la GC (cuando supuestamente ellos son nosotros y por eso no pueden decidir irse), ni apedreando esos mismos coches al llegar. Se trabaja con el diálogo y la convivencia.

Y ahora por favor, antes de preguntarme qué pienso de Cataluña, dime qué pensarías tú si en Dinamarca movilizaran a 10.000 policías gastándose 20 millones de euros para que un pueblo de la costa de 600 habitantes no hiciese un referendum ilegal para independizarse. Lo de Puigdemont y las plebiscitarias fue una cerilla sin peligro. Pero cuando el bombero tiene una manguera con agua y otra con gasolina y para apagarla usa la segunda, pasa lo que pasa. Nos gobiernan pirómanos. Y los seguimos votando.

Pues eso.






10 de marzo de 2017

rent-a-language

Casi 5 meses sin escribir. Y lo agusto que he estado? Nah, no negaré que tenía el gusanillo aunque lo cierto es que no tenía ni temas calientes ni tiempo para escribir.

Peeeero estuve hace un par de semanas de viaje en el extranjero, y me vino a la mente un pensamiento que tuve curiosamente cuando volví a Alemania un año después de marcharme. Es curioso porque durante el año en el que estuve viviendo allá, no reparé en ello. Y mira que otra cosa no, pero tiempo para pensar...

El caso es que hablar varios idiomas es una ventaja, eso está claro. Hablar en el mismo idioma que tu interlocutor facilita siempre el buen entendimiento. Si lo que buscas es un objetivo común.

He sufrido una transformación laboral en los últimos años que evidentemente me ha afectado en lo personal. Llevo muchos años trabajando, pero en mis inicios lo hacía desde un punto de vista de ingeniero, de solucionar problemas, de conseguir objetivos. Incluso cuando estuve en ventas, tratabamos de conseguir un beneficio para ambas partes, no vender a cualquier precio.

Lo que he descubierto en esta nueva etapa de gestión/negocio en la que estoy ahora, para mi tristeza, es que el mundo "de los mayores" se rige bajo otras normas. Porque en un mismo proyecto, los objetivos muchas veces no confluyen o pueden llegar a ser opuestos. Jamás antes en mi vida habría imaginado que a alguien le podría interesar no llegar a tiempo a un proyecto (y no solo inter-empresas, sino intraempresa).

Y eso te cambia, qué remedio. Así que cuando ahora voy a una reunión con gente de otros países, en lugar de intentar adaptarme a su lengua materna, me callo como una perra para ver si capto conversaciones que ellos creen privadas (algún día hablaré del concepto de inmunidad lingüistica), o les obligo a hablar un mal inglés para que no se sientan cómodos.

Y es que la manera de comportarse cambia según el idioma. No sólo según el idioma en sí, que también, si no según si es tu lengua materna, una aprendida, si te sientes cómodo hablando en ella, etc. Los primeros meses en los que viví en Alemania, pasé de ser una persona muy extrovertida a ser justo lo opuesto. Mi manera de relacionarme se basaba en tener conversaciones fluidas, ácidas, con respuestas rápidas. Y hablar en un idioma que apenas conocía no me permitia ser así. Cuando ya cogí algo de fluidez la gente se sorprendía por el cambio. Me resultó muy muy curioso.

Y a lo que iba, es que me vino a la cabeza una analogía automovilística: con nuestra lengua materna conducimos como si fuese nuestro coche por una carretera conocida, confiados. Con una lengua extranjera sin embargo es como un coche de alquiler. Vamos "de prestado" conduciendo con cuidado porque no estamos acostumbrados.

Y de la misma manera que somos cuidadosos con el lenguaje, somos cuidadosos en la manera de comportarnos con los demás. Por eso es tan importante poder decidir que coche quieres coger por la mañana.

Quizás es a eso a lo que se referían nuestros padres cuando nos instaban a aprender idiomas: no sólo a abrir puertas, sino a aprender que no nos las cerraran.

19 de octubre de 2016

De giraplatos y aprieta botones

Releyendo el blog me he dado cuenta de que he posteado muy poco este año, pero también de que estoy muy orgulloso de cada uno de los posts. Y ése era el verdadero objetivo, el escribir sólo cuando lo necesitara o sientese.

De esa manera voy acumulando experiencias y vivencias que contar, que extrapolar, que situar en un contexto real o fictício, enriqueciendo el resultado final. Y así no tengo por qué rellenar con mierda los textos, que es lo que me acabó pasando en el blog antiguo. Al que no le guste, que le dé al Ctrl+F4 y listo (con Ctrl se cierra la ventana, con Alt el navegador. De nada).

También es cierto que últimamente la vida me sonríe bastante, así que tengo poca mierda que sacar. Y siempre he escrito como valvula de escape, no para decir a los 4 vientos lo bonita que es la vida, y subir de paso 63 fotos de morritos y paisajes idílicos al feisbuk y al ínstagram (nótese el acento tónico en la primera sílaba si se quiere ser cool).

El caso es que le debía un texto a alguien a quien le tengo mucho cariño a pesar de no haber compartido muchísimo tiempo o actividades juntos. No diré que me habría gustado compartir más cosas, por que así estamos bien, y como reza el dicho del buen ingeniero: "si funciona, no lo toques". Pero cada vez que lo veo una sonrisa asoma en mi rostro porque es alguien que destila alegría. Va por ti, maestro.
_________________________________________________

De él siempre digo que cuando lo vi por primera vez me pareció un loco. Aparecía revolucionado en un grupo de hormonados adolescentes y era como echar pizza a una bañera llena de gremlins pasada la medianoche. 

Vale que tenía que ser el contrapunto de otro adulto, que era un poco gruñón, pero creo que hasta él mismo admitiría que se pasaba de frenada. Intenso. Definitivamente esa era la palabra, intenso. 

Bienintencionadamente nos transmitió muchisimos valores a pesar de su juventud y la dificultad de la tarea, porque he de confesar que no eramos fácil caldo de cultivo. A pesar de todo ello, formó parte (no diré importante porque tampoco es plan de venirse arriba y dedicarle el premio goya) de mi educación tanto deportiva como de cómo ser en la vida. Los años pasaron y le perdí la pista. Lugares comunes pero horarios distintos hicieron que pasara bastante tiempo sin saber de él. 

Apareció de nuevo tan de repente como la primera vez. No sabría decir con exactitud cuando, pero nuestros caminos se cruzaron en la universidad de nuevo y la diferencia de edad ya no era tan importante. O quizás sí lo era, pero no le dimos importancia. 

Aprendimos por separado pero a la vez que la vida es más perra de lo que nos habían contando, pero que si sabías darle la vuelta, no estaba tan mal después de todo. Refugios en medio de una tempestad constante de mierda. Todo lo que se puede hacer es seguir quedándose con las cosas buenas, como cuando terminas un proyecto o encuentras un trabajo que te guste, al menos durante un tiempo. O que se abra la puerta del ascensor y te encuentres con una cara conocida que hace tiempo que no veíais, y os pongáis al día en dos minutos. 

Todo se reduce a eso, a seguir teniendo unos ojos que brillan debajo de la coraza de acero. Reírse de todo lo que nos rodea, seguir siendo niños en cuerpos de adultos, en chats de noches en blanco, kalikeñeando a diario si nos dejan, o con una cerveza en la mano. 

Espero que leas este texto y te saque una sonrisa, 

Kelzo

22 de junio de 2016

Golf(o)

Ah, el noble arte del flirteo. O del ligoteo, que diría la chavalada. Mekameléaesapituki: y luego dicen que no vamos a peor...

El caso es que evidentemente es un juego de dos, pero por la parte que me corresponde suelo verlo como jugar un hoyo de golf.

Puedes hacer un golpe de salida perfecto y llegar al green en uno. Puedes hacer un golpe de mierda y tardar más en llegar, pero si insistes acabarás llegando también.

El problema es que independientemente de todo lo que te curres, de lo que hayas preparado el hoyo, hayas estudiado el green, el viento, la presión atmosférica y el árbol genealógico del jardinero, al final todo se reduce al último golpe.

El tiempo se para. El mundo se queda mudo por un instante. Sientes cada poro de tu piel. El latido de tu corazón retumba en tu cabeza mientras se acelera tanto que perderías las competiciones koreanas de no hacer nada . Y entonces te lanzas al vacío. Dejas que tu cuerpo actúe solo y en el último instante cierras los ojos porque no te atreves a verlo.

Y a veces se falla. Abres los ojos un instante antes de tiempo y ves cómo la bola hace una corbata-cobra y no entra en el hoyo. O te quedas corto porque faltó impulso. O le imprimiste demasiado ímpetu y se pasó de frenada. Y no queda otra si no aprender para la próxima vez.

Pero a veces, y sólo a veces y por eso precisamente valen la pena, todo encaja y el universo conspira para que a ese 90% se le añada el 10% restante. Y entonces merece la pena dejar de ser el caddie que tantas veces ha visto jugar a otros, para atreverse a coger los palos de nuevo años después de la última decepción.

Por que qué es la vida sino jugar desde que amanece hasta que los últimos rayos del sol se consumen y no hay tiempo para nada más antes de que nos engulla la noche.